apreciados visitantes (algunos fieles lectores)

Y en este extenso, diverso y planetario suelo virtual nos encontramos...

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moradores de un mismo país y una misma ciudad

domingo 31 de octubre de 2010

Courbet: la subversión del Realismo.

Francia, 1819 - Suiza 1877 
Escandaloso, peligroso, encarcelado y expatriado
" Quiero morir como un hombre libre, sin depender de ningún poder ni religión "

Si bien la Pintura (así como el arte en general) puede abordarse desde múltiples facetas pues, inserta en el transcurrir de la humanidad, conectada está con todos sus aspectos, me atrevo a plantear que, en rigor, la historia de la pintura es el devenir constante de temáticas y estilos que van modelando continuidades y rupturas estéticas según como la Forma se relacione con el Contenido que aborda o, dicho de otro modo, según el tratamiento estilístico de los temas. La elección de éstos así como la permanencia de algunos, la supremacía o la desaparición de otros, nos habla ya sea de un "criterio de época" oficial y empoderado, de un enfoque  subversivo y antisistémico o, de ambas facetas en paralelo.  Mas, siempre ello se refleja en las Obras así mismo como éstas le construyen y definen.
La segunda mitad del siglo XIX, está marcada fuertemente por la impronta innovadora y revolucionaria de Gustave Courbet -un Maestro radical tanto en su oficio como en su pensamiento y activismo político- quien, tras la supremacía del Romanticismo preferentemente asiduo a lo histórico y lo mitológico, manifiesta en su Obra la desvinculación con las temáticas instituidas y la puesta en la pintura de asuntos que no tenían cabida. Esta reformulación no se da únicamente en los contenidos y mensajes si no también en el modo estilístico de expresarlos. Padre del Realismo, heredero del Naturalismo de Caravaggio, del barroco personalísimo de Velázquez y Rembrandt, llevó la desmitificación del Arte de la Pintura a un extremo hasta entonces desconocido. Lo hizo descender de lo idealizado, lo despojó de su sitial de privilegio al lado del poder de turno, lo trajo de vuelta luego de la evasión romántica -cualquier lugar menos éste, cualquier tiempo menos ahora- para situarlo antagónicamente en la contingencia del hoy y del aquí, representado en la vida cotidiana de la mayoría, en el día a día de campesinos y trabajadores. Para Courbet, la Pintura podía y debía contribuir activamente en combatir las injusticias sociales y, para ello, el estilo adecuado era el Realista en tanto rebelión contra el academicismo y sus fórmulas establecidas, en tanto traspaso fidedigno y descarnado del acontecer, sin esconder, sin exotismos ni subjetividades fantasiosas.
Dos niñas sin nombres ni apellidos, dos pequeñas embuidas en una lectura compartida, un ambiente  sin color que podría ser tosco pero que, por el contrario, adquiere  finura y sutileza; una realidad irrelevante desde la óptica del sistema, es lo inadmisible, lo feo, lo marginal que se convierte en Obra. Y es escandalosamente subversiva su belleza, una belleza despojada, técnicamente austera, sin efectismos ni aspavientos, sin adornos, grandilocuencias ni remilgos, tal y como la escena que retrata. La ruptura de Courbet es total y coherente: es lo que pinta y como lo pinta; tema y estilo, técnica, forma y estética responden a un mismo sentido y modelan una misma propuesta. Su maestría se expresa en la economía de medios mediante la cual consigue  esa verosimilitud -formal y humana, externa e interna- y conmueve la luz que el artista imprime y que parece fundirse con la propia luz de los personajes y del libro, una expresión calma y a la vez intensa que parece surgir sin ser buscada como fruto espontáneo de la vida, eslabones de momentos íntimos, desapercibidos para el cuerpo social y político.  
Las Cribadoras y Los Picapiedreros dan cuenta de la  importante veta social y testimonial de este artista. Se vuelca a lo popular sin dramatismo, sin apelar a emociones exacerbadas, simplemente exhibe, muestra, y a través de su pintura permite que circule lo que ha estado invisibilizado para y por el arte, pues, si bien, a lo largo de la historia de la pintura, la temática del pueblo había tenido algún lugar, se abordaba desde un enfoque pintoresco y folclórico,  plasmando costumbres típicas y locales en entornos festivos, o demonizando y estigmatizando  dichas usanzas vulgares. Courbet expone la sumisión al trabajo, el cansancio, la subsistencia.  Nuevamente podemos apreciar la correspondencia entre los mensajes y el estilo: estas pinturas tienen un sello gráfico que las une más a la imagen de un pasquín que a la pintura de caballete. Como en toda su producción Courbet utiliza el color de un modo moderado, generalmente en gamas parejas con algún toque de color contrastante; prefiere enfatizar el dibujo de formas claras y el modelado de las luces y las sombras.


Desnudos anticlásicos y anárquicos. Mujeres desnudas, ni Venus, ni musas ni diosas; ni alegorías de la primavera ni de la libertad, ni de la tragedia ni de la república; aliviadas de las cargas simbólicas, religiosas, sociales y culturales que caracterizaron siglos y siglos de permanencia de este tópico en la historia de la pintura. Son mujeres reconocidas como hembras, alejadas de la connotación de la maternidad, cuerpos sexuales y sensuales; por vez primera en la extensa trama de esta temática, la desnudez femenina se plasma desde lo puramente erótico situando a la mujer como dueña y señora de su sexualidad y su erotismo, legitimándola allí; una afrenta al puritanismo, una revolución profunda e incendiaria, una estocada en el centro del poder patriarcal y conservador. 
Es ciertamente magistral la realidad que captura en estos cuerpos, la traducción de sus recovecos, volúmenes y carnaciones, sus hendiduras, concavidades y declives; la incidencia lumínica sobre las pieles. Rompe con todos los cánones posturales y gestuales; estas mujeres no se nos presentan como modelos posando según criterios institucionales, son reales, de carne, de hueso y de sangre.
El origen del mundo
Hito en el transcurrir histórico del Desnudo, aquí se manifiesta en su máxima expresión la condición de Manifiesto que la Obra de Gustav Courbet posee;  complexión  y carnosidad que son proclama, su declaración de principios éticos, estéticos y poéticos; sociales, culturales y políticos; todo ello en la figura femenina desposeída de tabúes, censuras y prejuicios. Todo en esta pintura es inaugural y de vanguardia:  el título -el origen se traslada desde el útero a la vulva-, en un primerísimo primer plano el vello pubiano y los labios (antes jamás representados), una composición absolutamente inedita, el cuerpo en un atípico escorzo, fragmentado y  descabezado, con el "clásico" paño en una ubicación inusitada; los pechos que siempre fueron el signo femenino por antonomasia pierden supremacía, se alejan y entregan su protagonismo a la zona vedada, aunque por ello mismo, ese no mostrarse completamente, el pezón semi oculto y la tensión y el contrapeso con los genitales, entregan finalmente un desnudo que estremece los sentidos y asombra por su verdad.

Gustav Courbet es un anárquico de la pintura, un  tremendo rupturista poseedor de un altísimo oficio: rompe el pacto del artista con el poder y rompe la alianza con el público en tanto no  conceptúa su arte como fuente de deleite para espectadores selectos, no pretende complacer si no escandalizar, provocar, agitar, transformar. Y ello, es una toma de posición vanguardista, la fértil semilla que provocará el cambio descomunal de la pintura a partir de los inicios del siglo XX.

lunes 25 de octubre de 2010

Complejidades (¿absurdas?) de mi mente.

La primera complejidad que de inmediato se instala en este post -antes de comenzar a escribirlo- viene a ser la urgencia de decirlo en diálogo como si mi mente requisiese desdoblarse para hablar consigo misma. A este primer subterfugio mental - ya no soy una si no dos- se suma un tercer protagonista que tampoco es uno si no todos los lectores y lectoras que acepten la invitación a aproximarse a estas perturbaciones y devaneos de mi intelecto y mi emoción. Y como no me basta con estas ya alambricadas distinciones, pienso en los fieles comentaristas de La Cala que vendrían a ser la palabra y la mirada de este personaje múltiple. Como verán, ustedes, es decir, estos terceros virtuales oyentes del coloquio desdoblado de mi mente, serán, en definitiva, los que posean la voz y el voto. Zanjarán mi complejidad sea esta absurda o no, en un dos por tres. ¡Que alivio!, así que de antemano, gracias.

Eva 1 : Estoy complicada y me complica mi complicación porque en la base el asunto es muy simple e incluso pueril y/o vano.
Eva 2 : ?... bueno, verá, Ud. ya ha dado la respuesta, la solución, la disolución del conflicto ¿comprende?. Ud. ha dicho que el asunto es sencillo e incluso insustancial y/o nimio ¿verdad?... entonces ¡¿cuál sería la complejidad?!
Eva 1 : Pero ¡es evidente!, lo complejo es que complejizo lo sencillo... es que ante este asunto -como ante otros tantos- tengo problemas de conciencia ¿me entiende?, paradigmas, criterios, principios que moran en mi forma de ser y reflexionar  y que me imposibilitan para tomármelo  sencillamente ¿ve? 
Eva 2: Veo. Dígame cual es el asunto que la mortifica
Eva 1: Oiga, no me mortifica. Digamos que me... perturba, me mantiene en una situación de indecisión, un espacio irresoluto que viene a ser un algo insostenible para mi temperamento. 
Eva 2: El asunto, cual es el asunto.
Eva 1: Hace más de un año que... no sé como decirlo... ¿tengo un blog?, ¿soy un blog?,  ¿he creado un blog?, ¿administro un blog?... ¿escribo en mi blog?
Eva 2: Ya, para esta coyuntura da lo mismo, la complica su blog.
Eva 1: No, no, no... mire, como le decía, a mi me apasiona escribir y bueno, el blog en definitiva es un soporte para ejercer dicho oficio y tener la posibilidad de sonido en vez de silencio.
Eva 2: ¿sonido?
Eva 1: ¡Es una metáfora, por Dios!. El asunto es que...
Eva 2: ¡Por fin!

Eva 1: ... es que me llegó una invitación para participar en un concurso de poesía y yo me entusiasmé de inmediato y me puse manos a la obra o manos a las musas y envíe tres poemas inéditos. 
Eva 2: ¿y?, por lo que sé la blogósfera está plagada de iniciativas como esa... declara  haberse sentido entusiasmada... ¿cuál sería el embrollo?
Eva 1: El enredo se me suscitó cuando tras enviarlos reparé en algo que había leído en las bases y a lo cual en ese momento no le di importancia alguna ¡tan apasionada estaba con la expectativa de escribir esos poemas y participar! ...
Eva 2:  Ay, ¡que amorosa!, participar ¿eh?, ¡y ganar tendría que agregar!... ¡ah!, ¡ya comprendo, ya comprendo!, no quiere reconocer que la mueve la ambición de ganar, esa es la complejidad que la complica, ambicionar el premio, ambicionar.
Eva 1: Está Ud. muy equivocada, aquello no representa conflicto para mi, aunque reconozco que el verbo que Ud. utiliza no es de mi agrado, pero es obvio que todo el que participa en un concurso de lo que sea, tiene el deseo de ganar. Pero, para mi no es un detalle el como, el como gano, más exactamente, como participo sin abdicar de esa aspiración legítima y como, si eventualmente gano o pierdo, sentir que legítimamente he ganado o he perdido...
Eva 2: Hummmm, ya veo, aquí comienza el lío.
Eva 1: Escuche... como le estaba diciendo... luego de mandar los poemas me percaté que los ganadores serían aquellos que obtuvieran las mayores votaciones populares. Bien, díjeme a mi misma, democrático, no elitista, que mejor que ganar o perder  bajo el gusto y la decisión de los lectores. Entonces se suscitó la tragedia...
Eva 2: No veo la tragedia por ninguna parte ¿cuál sería el drama? o ¿tan poca confianza tiene en la calidad de lo que escribe?
Eva 1: No va por ahí... confío en ello... igualmente no puedo dejar de comentarle que calidad y gusto del público no van siempre de la mano, pero no, no es eso, son las reglas del juego y las acepto, no, no es eso. El punto es ¡¡¡¿de a donde salen los lectores, como saben de este concurso, de este blog especialmente diseñado para este fin, como llegan, como se hacen partícipes?!!!, 
Eva 2: Pero como bloggera que dice ser debiese saber que hay que autopublicitarse y pedir el voto... para que se hace problema para eso tiene bastantes seguidores y sus posts reciben un buen número de comentarios. Llame a votar por Ud. y déjese de pudores estúpidos.
Eva 1: ¡Pero si eso es lo que me complica!, me siento como un político corrupto pidiendo votos para satisfacer su ambición y yo no soy eso, no lo he sido nunca, ni quiero serlo ¿cómo no me entiende oiga? 
Eva 2: ¡puta que le ponís color! oh, disculpe, perdí la compostura. Quiero decir: no exagere.
Eva 1: ¿Sabe?, resulta que para mi el arte en general y la poesía en particular merecen un respeto y una consideración mayúsculas. Es más, siento que para ponerse la palabra poesía en la boca hay que tener sumo cuidado; todos y todas poseemos la libertad creativa para escribir nuestras poesías pero de ahí a que una se considere poeta, verdaderamente poeta, no pues. Eso de levantar una piedra y encontrar cientos de poetas, no pues. 
Eva 2: Se está yendo por las ramas...
Eva 1: Se llama disquisición. Le digo esto porque quiero establecer que no me considero poeta, que le tengo demasiado admiración a los poetas para yo considerarme de ese modo.  La Mistral y Huidobro, por nombrar sólo dos, esos son poetas, no yo. 



Eva 2: zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz, termine, esto está muy largo. 
Eva 1: ¡Estoy liberando las complejidades ¿absurdas? de mi mente. Finalmente es lo que más me importa, ¡más que el concurso y los votos! ¡Me parece tan poco poético esto de andar pidiendo votos para la poesía, ya, ahora mismo mando un correo y me retiro y se acaban las dificultades! bien sencillo era, punto final.
Eva 2: Oiga Ud. es una perdedora de tomo y lomo.
Eva 1: Sí. Y sabe que más, a toda honra.
Eva 2: Autodestructiva total, no sea más papista que el Papa, si a fin de cuentas todas estas complejidades y este extenso y artificioso post tienen un sólo objetivo: pedir el voto.
Eva 1: Cierto. Pero con dos salvedades para mi importantes... primero, he sido transparente con lo que me sucede y, segundo, pido el voto para los poemas y los autores que cada cual escoja. Siendo así, es un post que invita a leer poesía y a pronunciarse. Permítame esta salvedad para aliviar mi conciencia. 

Entonces, los y las que han llegado hasta aquí y les plazca leer las poesías participantes, suban sus ojitos a la altura del diván rojo, es decir, a la altura de mis ¿absurdas? perturbaciones mentales, luego entórnenlos hacia la derecha y hagan click en la imagen.

Eva 2: Y Ud., ponga el cursor ya sabe donde, cierre los ojos y pinche en Publicar Entrada. 


Nota:  En las bases se ha agregado lo siguiente, 
"se debe votar por al menos cinco concursantes y no solamente por uno o dos, así nos aseguramos de que se leen los trabajos de cada concursante y los votantes no se limitan a dar su voto por afinidad"

lunes 18 de octubre de 2010

Depredador

Sentada en la barra del bar, con el mezcal infiltrándole la sangre, comenzó a fraguar su liberación.  Era una sensación nueva y extraña. Pero, sobre todo, impensadamente gozosa. Ella que siempre había sido tan bienhechora, tan obediente de reglas y preceptos,  resistente  a las dudas y a los errores; ahora experimentaba un descontrolado deseo de revancha. Y lo estaba disfrutando sin remordimiento alguno, solazada en las crudas escenas que su mente imaginaba, dejando ir para siempre a la mujer afable y de intachable comportamiento que hasta hace poco, suponía era. La mirada fija en el gusano al fondo de la botella. Calculaba cuantos vasos más de aquel enardecido brebaje requeriría para llegar a él, colocarlo en el paladar y apretarlo con la lengua hasta que crujiese y reventase. El Depredador siempre habitó en su mente como un Ser dentro de su Ser, como las células o las neuronas o los genes; cual el rítmico palpitar del corazón al que no solemos escuchar mientras nos mantiene vivos o la mismísima respiración de la que -la mayor parte del tiempo- no somos concientes. El enemigo siempre estuvo dentro enclavado en una zona clausurada de su entendimiento, imperceptible pero vital, microscópico dueño y señor de conductas y sentimientos, su hombre obscuro, la sombra aterradora, el violador que aterroriza y excita, maestro del disfraz y el antifaz, padre soñado y protector, cautivante y semental macho o nigromante sabio; madre contenedora o amiga leal, niña tierna o confiable anciana. Y ella tan cándida, tan servicial, tan crédula que no ha podido reconocer su innato impulso carroñero, ese que la ha llevado a devorarse sus propias tripas sin darse cuenta. Pero, desde este momento sería ella la ejecutante de su propia carnicería.  

Todo comenzó con aquellas pesadillas. Mas bien, empezó a revelarse. Primero fue el manantial refrescante que de súbito y en medio del desierto aparecía ante ella. Sedienta, arrastrándose por la quemante arena, se veía beber frenéticamente a pesar del cartel que en destacadas letras advertía del agua envenenada. Su compulsivo impulso le impedía percibir en el ansiado y reconfortante líquido la emponzoñada presencia.  Después, esas estrechas plataformas sostenidas sin sostén alguno en un espacio sin límites.  Ascendía por las frágiles escaleras que en permanente vaivén comunicaban una rampa con otra. Tras sus pasos, una silueta obscura proyectaba sombras aterradoras en el vacío. Un diminuto cofre con su tapa abierta la esperaba al fin del ascenso, sin embargo el miedo la cegaba y nunca alcanzaba a ver en su interior. También se veía huyendo, repleta de energía y convicción  corría largo rato sin sentir cansancio alguno hasta llegar a una pieza desconocida, cómoda y bella,  y allí se tiraba sobre una mullida y fragante cama. Disfrutaba la plenitud que sentía. Pero poco duraba. Una mano salida de la nada descorría un poco las cortinas del cuarto y un dedo acusador le apuntaba inclemente. Finalmente, soñó noche tras noche con un descampado polvoriento e inhóspito, territorio demarcado por numerosos peñascos que parecían haber sido distribuidos lógica y concienzudamente; al centro, empotrado en la tierra, un recipiente pétreo tal y como para un sacrificio pre colombino. Allí, desnuda y en cuatro patas, manando sangre por la boca, viéndole fluir desde si misma y hacia la piedra, viendo llenarse el cuenco hasta rebalsarse e inundar aquel terreno baldío; el Depredador,  salpicado de rojo, chapoteando en el inmenso  charco, la penetraba. Estos sueños se repetían incesantes y tan vívidos, que la vigilia llegó a ser una rara irrealidad frente a estos descarnados deambulares oníricos.

Perdiendo toda cordura, influida por estas visiones perversas, su existencia dejó de parecerle impoluta, osó sentirse insatisfecha y asqueada, abandonó la comodidad de acomodarse sin más a los hechos y a las personas. Dejó caer los subterfugios, ajustes,  excusas y justificaciones que mantenían en pie la ilusoria perfección de su vida. Permitió que se ensuciara su inmaculado día a día hasta que hoy entró a este bar, pidió este mezcal y sorbo a sorbo, estranguló a la madre buena, a la buena hija,  la buena amiga,  hermana y compañera; a la alumna buena, a la buena amante,  la buena trabajadora y ciudadana. Con mano firme tajeó sus estómagos y extrajo  sus hediondas vísceras con la destreza de un forense. Luego, con  manos  fieras, cavó un profundo hoyo y enterró allí las entrañas.


" El hombre oscuro de los sueños de las mujeres aparece cuando es inminente una iniciación, es decir, un cambio psíquico desde un nivel de conocimiento y comportamiento a otro nivel más maduro... el sueño lo tienen las todavía no iniciadas y las que ya son veteranas de varios ritos de paso, pues siempre hay ( y habrá) nuevas iniciaciones. "
( C.P. Estés - Mujeres que corren con los lobos- ) 

Las imagenes son creación de Boris Vallejo.

miércoles 13 de octubre de 2010

Diga 33... no caiga en el engaño.

No sé de a donde vendrá esta pequeña frase  ampliamente divulgada en Chile: "diga treinta y tres", refiriéndose a lo que un mítico galeno solicita a su paciente para ver si pulmones y bronqueos funcionan como corresponde.  Es un lugar común  la imagen del torso desnudo del paciente y la del doctor  aplicando el estetoscopio en la espalda del enfermo repitiendo "diga 33". El número en cuestión, a partir del momento en que el derrumbe de la mina San José dejó sepultados, precisamente, a 33 trabajadores mineros, ha adquirido un mega cariz que ha traspasado idiomas y fronteras.  Comprendo y comparto que el haber sacado con vida a estos hombres sea una alegría para todos, sobre todo en esta humanidad donde cunde la muerte y donde los noticieros llaman continuamente a la impotencia y a la desesperanza. Admiro el ejemplo que estas personas han dado en cuanto a su resistencia mental, emocional y física así como la lección de compañerismo y organización colectiva que han mostrado en este tiempo bajo la tierra.  Espero que se mantengan firmes en el mensaje que enviaron desde la oscuridad  y que es lo único cuerdo que he escuchado hasta ahora: "somos mineros, no somos ni divas ni estrellas de rock". 


Lamento con este post quitarles a muchos la ilusión de estar ante una nación que en el poto del mundo funciona de manera tan eficaz, virtuosa y altruista, excelente propaganda para la imagen-país, pero bajo ningún punto de vista una realidad nacional. 


Estos ya famosos 33 se supone representan a los mineros de Chile. Yo, tras todo lo ocurrido, me atrevo a aseverar como chilena que soy, que no los representan para nada. Si hubiesen muerto en el silencio o hubiesen sobrevivido algunos días a duras penas en la oscuridad y en el desamparo, si sus estertores hubiesen sido finalmente deglutidos por las entrañas de la tierra, si nunca nada hubiésemos sabido de ellos, si las familias hubiesen enfrentado esta tragedia en soledad sin  haber obtenido ni media línea en la prensa escrita y mucho menos alguna mención televisiva, si hubiesen llorado anónimamente sus pérdidas, si hubiesen sido tramitados por la burocracia estatal sin compensación alguna y, finalmente, desterrados  al olvido también en el anonimato, entonces sí podríamos asegurar que reflejan no sólo la situación de los mineros en su conjunto si no también la de todos/as los trabajadores/as y profesionales en las más diversas áreas, que soportan a diario condiciones laborales inhumanas, excesivas e injustas. Porque esta situación límite no es la única situación límite que existe (estamos repletos de situaciones límites cotidianas que no son noticia) es la más límite en tanto es la muerte la que ronda y ronda por la negligencia de los dueños de esta mina y ronda ante la vista de la ciudadanía lo que impide hacer la "vista gorda" como se hace sistemáticamente frente a innumerables abusos, malos tratos y prácticas corruptas. Si esto no fuera así no hubiese sucedido esta desgracia. Pero esto ha sido extremado, extremadamente evidente, extremadamente visible. Demasiado como para resistirse a sacar provecho. Demasiado como para no transformarlo en producto de exportación.


Lo que históricamente ha sido el destino minero en nuestra patria está en el polo opuesto del trato privilegiado que se le ha dado a estas 33 personas que no son héroes si no víctimas. Con ello no quiero decir que no sea lo apropiado la atención y los cuidados que se les ha brindado, digo que aquello está en la antípoda de la conducta gubernamental y social que se ha sostenido continuamente ante el oficio minero y ante los asuntos laborales en general. Al parecer hay que estar muriéndose colectivamente y ante la inevitable mirada del planeta para acceder a un trato honorable. Ha sido tanta y tan desmedida la publicidad épica que se ha realizado en torno al suceso, que, finalmente se olvida la homicida y denigrante condición en la que estaban trabajando estos mineros, y en la que ahora mismo continúan trabajando mucho más que 33 personas a lo largo y ancho de este país. Convertirlos en héroes sirve para enterrar bajo la tierra la realidad de víctimas de un sistema que sí representa a una mayoría en Chile.


La eficiencia tecnológica y política con la que se ha abordado esta contingencia, eficacia que, es cierto, ha salvado las vidas de estos hombres,  pero que además y sobre todo es un capital electoral para el actual gobierno, ha pemitido que haya caído un  manto de mutismo en torno a lo importante.  Lo importante es que existan a la brevedad cambios profundos en el trato y en las medidas de seguridad que los empresarios mineros dispongan para sus faenas, lo importante es que los miles  - no los 33 -  los miles que han entregado, entregan y entregarán su vida a las minas de nuestro país, extrayendo el llamado sueldo de Chile, trabajen en las condiciones adecuadas que impidan, entre otras situaciones, ser aplastados por la tierra. Lo importante es que los dueños del capital  tomen conciencia de su deber y responsabilidad ante  sus trabajadores, lo importante es que se les sancione con el rigor correspondiente si hacen caso omiso del respeto que han de tener para con sus empleados, lo importante es que asuman que no es correcto enriquecerse con el lema del "todo vale", que no pueden llenarse los bolsillos infringiendo normativas legales y éticas, que no tienen el derecho de acumular riquezas poniendo en riesgo la salud y la vida de sus trabajadores. Lo importante es que el Estado regule y fiscalice como corresponde sin hacerse cómplice. Ese debiese ser el debate, la conversación privada y pública y no el llanto de tal o cual, no las imagenes de los mineros haciendo tal o cual cosa en las profundidades, no la morbosidad farandulera, no las invitaciones a estelares de la televisón, no los medios que como hordas se avalanchan encima, no el dinero ni los beneficios diversos que ahora se ofrecen a destajo. Lo que estos 33 mineros representan es la victimización de los trabajadores bajo la codicia y el egoísmo de los empresarios. Ese es el tema.

La muerte, la invisibilidad y la orfandad con la que durante siglos el oficio minero se ha ejercido, irrumpe con fuerza ante el alma de quienes no caen ni en las argucias ni en las manipulaciones políticas ni en el engaño mediático.  A partir del Siglo XVI y en manos de los conquistadores españoles comienza la historia de la minería en Chile mediante la explotación de los lavaderos de oro, luego vendrán la plata y el cobre. Desde allì comienza a gestarse el enriquecimiento de unos pocos basado en el arduo y esclavizante trabajo de unos muchos. Posteriormente vendrá la "gloria" del salitre que, a parte de llenarle los bolsillos, nuevamente a unos cuantos, nos trajo como regalo una guerra que tiene secuelas hasta el día de hoy con nuestros hermanos peruanos y bolivianos.  


¿Cuando había habido tanta preocupación por la alimentación saludable y equilibrada de un puñado de chilenos si la mayoría vive con un sueldo mínimo que alcanza para tallarines, papas y arroz y para la mitad del mes?, ¿cuando tanta tecnología de punta al servicio de unos obreros?, ¿cuando tanta preocupación por la salud de las personas si los consultorios no dan a basto, si  la posibilidad de acceder a un especialista puede demorar meses y también años, cuando tanta atención a la salud mental y emocional de unos trabajadores, si  éste no es un tema que esté en la agenda pública y para atenderse con un psicólogo sólo existe un requisito: dinero?. Se me retuercen los intestinos al pensar que a lo mejor habrán algunos o muchos que en estos momentos se recriminan por haber salido ilesos del derrumbe. La desgracia se transforma finalmente en un golpe de suerte. Los 33 se han sacado la lotería, un premio mayor que les cambiará la calidad de vida y abrirá sus expectativas impensadamente. Ni con el trabajo de toda una existencia, un minero chileno podría aspirar a lo que estos 33 afortunados accederán de ahora en adelante. Se me retuercen también sabiendo que los estrujarán a más no poder sacándoles sus vivencias para venderlas al mejor postor, se me retuercen porque los homologo a esas pobres creaturas encandiladas por la fama y los honores, después de haber salido de un reality show.  Ruego al Altísimo para que estos 33 mineros no olviden quienes son ni porqué llegaron a vivir esta dura experiencia, ruego para que no caigan en la trampa, ruego para que los responsables directos de este drama no salgan libres de "polvo y paja" y ruego para que se legisle y se tomen las imprescindibles medidas que se requieren urgentemente. Ojalá, terminado el espectáculo, algo cambie.


Por favor diga 33 y  no escuche necias algarabías diseñadas para el ego del gobierno y para el negocio de los medios masivos, diga 33 y escuche la enfermedad de los pulmones y bronqueos de Chile.


PD: Tras el terremoto y maremoto de febrero aún existen miles de personas que en solitario sufren por lo perdido y esperan las ayudas gubernamentales prometidas. Ya no son noticia. Los desplazados de Chaitén debido a la erupción del volcán permanecen luego de años en situaciones muy complejas. Ya no son noticia. Nuestros pueblos originarios esperan desde hace siglos, los pobres de este país esperan día a día. Pero no son situaciones que devengan dividendos de ningún tipo, por el contrario, es el feo y sucio rostro de Chile. No son noticia. 

viernes 8 de octubre de 2010

Mismidad y Otredad : Con Vivir

 
"Ciegamente reclama duración el alma arbitraria
cuando la tiene asegurada en vidas ajenas,
cuando tú mismo eres el espejo y la réplica
de quienes no alcanzaron tu tiempo
y otros serán (y son) tu inmortalidad en la tierra."

Inscripción en cualquier sepulcro.
Jorge Luis Borges. 


La convivencia mata, reza una sentencia popular referida a como el enamorado nexo entre dos personas, suele fenecer en el convivir cotidiano. A partir de lo más prosaico y práctico hasta lo emocional y lo más constitutivo de cada cual, pasando por los códigos sociales y culturales que condicionan nuestros pensamientos y conductas, se configura un entramado de conflictos y desencuentros donde el sentimiento de unión, de concreción del nosotros, cae atrapado y zozobra. Sin embargo y a pesar de este impedimento que muchas veces termina por convertirse en absoluta imposibilidad, el anhelo del otro viene a ser tan fuertemente inherente a nuestra naturaleza, como el yo y su ego que complejiza su alcance. Es esta contradicción el desafío de toda convivencia y dicho reto se libra en un campo de batalla donde, en suma, despejando del asunto a un sinnúmero de factores de múltiples índoles que tienen aquí implicancia, yendo al hueso, donde se enfrentan dos pulsiones innegablemente humanas: el amor y el egoísmo. Y son estas mismas fuerzas vitales presentes en el amor erótico, las que rigen las dinámicas en todo tipo de vinculaciones  incluidas las relaciones entre países y lo que podríamos denominar la convivencia planetaria.

Que puede llegar a matar, que duda cabe. A diario somos testigos del fracaso en la conciliación de lo uno y de lo otro, tanto en lo privado como en lo público, en lo individual como en lo colectivo, en lo nacional como en lo mundial. En definitiva, ¿qué es una guerra si no la victoria de un máximo egoísmo?, ¿Y la pobreza y su hambruna, los abusos y las discriminaciones, la vulneración de derechos, las injusticias e inequidades?. Mala convivencia, más bien, ausencia de ella, reino egoísta que trae sufrimiento y degradación. Si revisamos la historia de la humanidad, podemos percatarnos como, en gran medida, hemos escrito la historia del egoísmo humano. ¿Por qué, desde nuestros albores, tan escaso ha sido un armónico acuerdo, un convivir entre el si mismo y el ser de los demás? ¿Por qué si entre ambas partes existe un fundamento ontológico que los destina a unirse para completarse y significarse?. El individuo, ese ser producto de la escisión con la totalidad, como tal, esencialmente solo y fragmentado; los demás: esa totalidad perdida. La contrariedad se produce al olvidar que la toma de conciencia de la propia individualidad sólo se produce al constatar el existir del otro, es a partir de lo que no soy yo, de la presencia de lo ajeno, que me descubro y delimito como un aparte. Descubrir la Otredad, entonces, permite la revelación de la Mismidad, y en la fraternidad de ambas se trasciende la pérdida de Unidad del Ser. Ese es el tremendo obsequio que el convivir puede otorgarnos. Esto, dice Octavio Paz es un acto que exige ante todo generosidad, desprendimiento que nace cuando vemos y sentimos a los otros como lo que son: mis semejantes escindidos, que al igual que yo, van en busca de la totalidad perdida de la cual también soy parte. 

No en vano la palabra Con Vivir se nos muestra gráficamente como un signo unitivo, de alianza, de convivencia precisamente entre dos partes que al solidarizar entre ellas, que al enlazarse amorosamente, permiten la germinación de un sentido para la vida, un sentido que trasciende el autárquico espacio del yo abriéndole horizontes en, para y con los demás. De aquí surge la paz y las ilimitadas posibilidades evolutivas de nuestra especie.


Con este post me sumo a la iniciativa Convivencia pues en el sumarse y en el participar hay un paso que nos acerca al Con Vivir.

viernes 1 de octubre de 2010

La bolsa Y la vida.


Tras haber sido expulsada del edén, tomó su cartera, echó unas cuantas manzanas y se largó. Quizás se le quedó la hoja de parra pero la cartera no. Y probablemente en ese instante miró a la serpiente, deshollada se la imaginó y fraguó la idea de un nuevo modelo con su pellejo provocador. Difícil concebir que esta supuesta Eva primera, anduviese por la existencia sin este adminículo femenino por antonomasia, más aún a la hora de salir del que era su hogar para ganarse el pan con el sudor de su frente. 

La innata condición "faber" - fabricante, hacedor de cosas - de la especie humana, prontamente creó un mundo de objetos que aunaron lo utilitario con lo ornamental buscando que diseño y función se aliaran en su beneficio, satisfaciendo así necesidades de toda índole. La construcción de civilización y cultura si bien se enraiza en paradigmas inmateriales, evidentemente se sustenta y encarna en productos concretos. Cabe conjeturar que ya en los orígenes nómades contar con "algo" que permitiese trasladar lo recolectado, transformó a ese bolso o alforja o cartera primigenia en un artículo de primera necesidad que, a partir de ese momento, nos acompañó en la construcción de nuestra historia y del cual, la mujer se fue apropiando, hasta hacerlo parte de su más íntima y cotidiana identidad. Evidentemente su funcionalidad explica este apego, sin embargo éste trasciende con creces el mero uso que de ella hacemos. Baste ver -si es que te lo permite- que lleva una mujer en su cartera, para acceder a un conocimiento que excede lo pragmático y lo doméstico. Nuestro género se expresa allí en todas sus diversas gamas, en lo que nos asemeja y en lo que nos diferencia. Las carteras de las Evas son tan disímiles, variadas y versátiles como nuestros cuerpos, rostros y temperamentos. Como nuestra crianza, nuestro suelo natal, nuestras creencias, nuestra raigambre social y económica. Las hay para distintas ocasiones, artesanales o industrializadas, de innumerables tamaños, formatos y materiales, y siempre tenemos alguna que es la regalona aunque no sea ni la más nueva ni la más linda ni la más fina. Se puede tener una por un poco más de lo que vale un kilo de pan y existen otras que cuestan más que el sueldo de la mayoría.

Para descubrirnos en virtudes y pecados nada mejor que hurgar en nuestras carteras, por ello que otras manos la revisen es un ultraje y, aunque tengamos el debido permiso, que las nuestras irrumpan en dicho espacio privado, siempre provoca una extraña y agitada sensación. Es una tragedia que nos "cartereen", lo que en Chile, en el lenguaje del hampa significa robar carteras o elementos guardados en ella sin que la dueña se percate; experiencia ésta última aún más traumática que el vernos despojadas explícita, radical y definitivamente de ella. Eso de constatar más tarde que nos han violado sin que ni nos diéramos cuenta  es altamente perturbador. La amenaza de "la bolsa o la vida" viene a ser una absoluta contradicción en tanto vivir sin bolso es un despropósito imposible y vida y cartera parecen homologarse en el inconsciente colectivo femenino cual arraigada categoría ontológica. Es: la bolsa Y la vida o  inconcebible la vida sin bolsa. 

Prototipos de caracteres y costumbres pueden inferirse según el conjunto de cosas que se albergan en una cartera, la cantidad de las mismas, la presencia de lo innecesario y/o lo imprescindible, la organización o el desorden que en ella reinen. En mi caso particular, cada cierto rato siento la irrefrenable necesidad de ordenarla y limpiarla, suelo acumular papeles, desde boletas a las cuales no daré ninguna utilidad hasta documentos importantes. Ella es el primer lugar al que recurro si se trata de encontrar algo perdido y el sitio más seguro para guardar algo importante. Cuando mi mente se ensucia y se atiborra, el ritual de asear mi cartera pareciera me ayudase para reencontrar el centro. 

Desde su exilio del paraíso hasta la fecha, Eva con su cartera a cuestas,  ha recorrido muchos caminos, ha sufrido fuertes dolores, abusos y pérdidas, ha parido seres que perpetuan la especie, ha sido quemada en hogueras, discriminada y ninguneada,  se ha transformado y ha provocado enormes transformaciones, ha luchado, se ha empoderado e independizado y  así, hoy por hoy, ya no sólo es dueña de su bolsa personal si no también maneja carteras de clientes, carteras de proyectos y carteras ministeriales.
 
Nuestra cartera siempre tiene una doble faz, una dual significancia que la define: es un contenedor a la vez que también es lo que contiene. Cuando decimos "mi cartera" señalamos no sólo su aspecto físico, lo que ella es independiente de nosotras, también nos indicamos a nosotras mismas en tanto somos las pertenencias que ahí guardamos, desde lo que cada cual considera indispensable para el día a día, hasta fetiches de nuestro mundo emocional, nuestras vivencias y afectos. Quizás esta naturaleza contenedor-contenido, reminiscencia uterina de nuestra psique, explique la honda ligazón que tenemos con este objeto.