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lunes, 18 de octubre de 2010

Depredador

Sentada en la barra del bar, con el mezcal infiltrándole la sangre, comenzó a fraguar su liberación.  Era una sensación nueva y extraña. Pero, sobre todo, impensadamente gozosa. Ella que siempre había sido tan bienhechora, tan obediente de reglas y preceptos,  resistente  a las dudas y a los errores; ahora experimentaba un descontrolado deseo de revancha. Y lo estaba disfrutando sin remordimiento alguno, solazada en las crudas escenas que su mente imaginaba, dejando ir para siempre a la mujer afable y de intachable comportamiento que hasta hace poco, suponía era. La mirada fija en el gusano al fondo de la botella. Calculaba cuantos vasos más de aquel enardecido brebaje requeriría para llegar a él, colocarlo en el paladar y apretarlo con la lengua hasta que crujiese y reventase. El Depredador siempre habitó en su mente como un Ser dentro de su Ser, como las células o las neuronas o los genes; cual el rítmico palpitar del corazón al que no solemos escuchar mientras nos mantiene vivos o la mismísima respiración de la que -la mayor parte del tiempo- no somos concientes. El enemigo siempre estuvo dentro enclavado en una zona clausurada de su entendimiento, imperceptible pero vital, microscópico dueño y señor de conductas y sentimientos, su hombre obscuro, la sombra aterradora, el violador que aterroriza y excita, maestro del disfraz y el antifaz, padre soñado y protector, cautivante y semental macho o nigromante sabio; madre contenedora o amiga leal, niña tierna o confiable anciana. Y ella tan cándida, tan servicial, tan crédula que no ha podido reconocer su innato impulso carroñero, ese que la ha llevado a devorarse sus propias tripas sin darse cuenta. Pero, desde este momento sería ella la ejecutante de su propia carnicería.  

Todo comenzó con aquellas pesadillas. Mas bien, empezó a revelarse. Primero fue el manantial refrescante que de súbito y en medio del desierto aparecía ante ella. Sedienta, arrastrándose por la quemante arena, se veía beber frenéticamente a pesar del cartel que en destacadas letras advertía del agua envenenada. Su compulsivo impulso le impedía percibir en el ansiado y reconfortante líquido la emponzoñada presencia.  Después, esas estrechas plataformas sostenidas sin sostén alguno en un espacio sin límites.  Ascendía por las frágiles escaleras que en permanente vaivén comunicaban una rampa con otra. Tras sus pasos, una silueta obscura proyectaba sombras aterradoras en el vacío. Un diminuto cofre con su tapa abierta la esperaba al fin del ascenso, sin embargo el miedo la cegaba y nunca alcanzaba a ver en su interior. También se veía huyendo, repleta de energía y convicción  corría largo rato sin sentir cansancio alguno hasta llegar a una pieza desconocida, cómoda y bella,  y allí se tiraba sobre una mullida y fragante cama. Disfrutaba la plenitud que sentía. Pero poco duraba. Una mano salida de la nada descorría un poco las cortinas del cuarto y un dedo acusador le apuntaba inclemente. Finalmente, soñó noche tras noche con un descampado polvoriento e inhóspito, territorio demarcado por numerosos peñascos que parecían haber sido distribuidos lógica y concienzudamente; al centro, empotrado en la tierra, un recipiente pétreo tal y como para un sacrificio pre colombino. Allí, desnuda y en cuatro patas, manando sangre por la boca, viéndole fluir desde si misma y hacia la piedra, viendo llenarse el cuenco hasta rebalsarse e inundar aquel terreno baldío; el Depredador,  salpicado de rojo, chapoteando en el inmenso  charco, la penetraba. Estos sueños se repetían incesantes y tan vívidos, que la vigilia llegó a ser una rara irrealidad frente a estos descarnados deambulares oníricos.

Perdiendo toda cordura, influida por estas visiones perversas, su existencia dejó de parecerle impoluta, osó sentirse insatisfecha y asqueada, abandonó la comodidad de acomodarse sin más a los hechos y a las personas. Dejó caer los subterfugios, ajustes,  excusas y justificaciones que mantenían en pie la ilusoria perfección de su vida. Permitió que se ensuciara su inmaculado día a día hasta que hoy entró a este bar, pidió este mezcal y sorbo a sorbo, estranguló a la madre buena, a la buena hija,  la buena amiga,  hermana y compañera; a la alumna buena, a la buena amante,  la buena trabajadora y ciudadana. Con mano firme tajeó sus estómagos y extrajo  sus hediondas vísceras con la destreza de un forense. Luego, con  manos  fieras, cavó un profundo hoyo y enterró allí las entrañas.


" El hombre oscuro de los sueños de las mujeres aparece cuando es inminente una iniciación, es decir, un cambio psíquico desde un nivel de conocimiento y comportamiento a otro nivel más maduro... el sueño lo tienen las todavía no iniciadas y las que ya son veteranas de varios ritos de paso, pues siempre hay ( y habrá) nuevas iniciaciones. "
( C.P. Estés - Mujeres que corren con los lobos- ) 

Las imagenes son creación de Boris Vallejo.

43 comentarios:

emejota dijo...

Es terrible y quizás resulte necesario el paso por el sector más oscuro de nuestra naturaleza. ¿Quizás una forma de ritual?
Te entiendo muy bien porque en cierto modo siento de nuevo el abismo bajo mis pies. Un fuerte abrazo.

El Drac dijo...

Qué interesante relato Eva y me trajo a la memoria mi experiencia personal con chicas y añadiendo a ello una noticia que salió hace poco http://elcomercio.pe/mundo/649317/noticia-estudiante-evaluo-13-chicos-que-tuvo-sexo-analisis-se-filtro-internet creo que las mujeres (dado que estamos hablando de ellas)tienen ése instinto de autodestrucción de la imagen que han presentado ante la sociedad, una autodestrucción solapada, que tarde o temprano hacen realidad. Un abrazo

MauVenom dijo...

Aunque me parezca un poco indigno, un poco desafortunado, todos perdemos nuestra primera esencia a manos de un depredador

que puede se externo o interno

después de eso nos toca a nosotros ir tras de una víctima que bien podría ser uno mismo

los hombres somos hipócritas y fingimos que cazamos exlcusivamente... pero todos hemos sido víctima de quien nos hizo perder cierta cordura.

Besos

MauVenom dijo...

La sonrisa de Silvia Plath me gusta y me entristece.

Verónica Marsá dijo...

¿Por qué me parece un relato tan real? Será que la realidad ya supera la ficción desde hace siglos, amiga mía.

Abrazos.

Dayana dijo...

Muy bueno!!
El Libro Mujeres que corren con los lobos,es mi libro de cabecera que suelo releer con mucho placer.

Gracias y besos.

◊ Dissortat ◊ dijo...

Tan perfectamente descrito que la única palabra que puedo decir escribir es: ATERRADOR.

Un saludo, querida Eva.

Neogeminis dijo...

Estupendo Eva!...magnífico relato!...no sé porqué me ha dado al leerlo la cercana sensación de sentirlo ya conocido, como si hubiese brotado de mi propia inspiración!...(será que el depredador quiso aparecer también por mis rumbos??????????? jejejeje)


Un abrazo.

El Gaucho Santillán dijo...

Excelente. Provoca escalosfrìos.

Las imàgenes, perfectas.

Muy bien escrito, realmente.

un abrazo.

Marisa dijo...

Todos tenemos un Depredador detrás de nuestra sombra. Puede haber venido del exterior, de esos bosques oscuros de la intolerancia o el egoísmo; o puede haberse generado en nuestro interior, y lo hemos ido alimentando con nuestras debilidades.
El Depredador no se quiere ir. Nos pone como anzuelo ese gusano del fondo del mezcal, para que lleguemos a él, es un Depredador cómodo y soberbio. Por las noches se acomoda como fiera en nuestros sueños: no se permite abandonarnos ni in sólo instante.
Y cuando logramos librarnos por unos instantes de él, se produce la herencia inmediata de su contacto: nos convertimos nosotros mismos en ese Depredador al que odiamos.
El Hombre es el mayor Depredador, no sólo del resto de las especies, sino de su misma especie, y de lo más aterrador: de sí mismo.

Tu relato es magistral, Eva. No sólo escribes, pintas el alma.

Un fuerte abrazo.

Taty Cascada dijo...

Todas hemos sentido esa necesidad de liberarnos de esa inmaculada imagen de: madre, esposa, hija, hermana perfecta. Tengo la sensación que esa necesidad de liberación se intensifica con el paso de los años, sobretodo se instala en los cuarenta y tantos...Qué ganas de bebernos ese tequila y estrangular ese gusanillo que es la imagen de todo lo que debemos y tenemos que parecer.
Muy bueno Eva.

Un abrazo.

BEATRIZ dijo...

¿Porqué es fácil juzgar el otro lado de la humanidad? somos luz y sombras y es bueno explorar ambos territorios, sin juzgar.
Me parece un logro surrealista Eva, felicidades.

PD, Yo no he tenido ese tipo de sueños todavía, ojalá que se tarden hasta nunca. Mis peores pesadillas son aguas verdiosas que debo cruzar en un día nublado, oscuro y frío. Nunca lo he logrado, siempre regreso, el miedo es impensable.

Javier dijo...

Dice Borges algo así como que cuando soñamos con un monstruo que provoca miedo, en realidad estamos soñando con el miedo y que este toma entonces la forma de nuestro propio monstruo.
Tu excelente relato evidencia ese poder de las pesadillas, el de dar forma palpable a lo invisible de nuestros atormentados corazones.

Un placer leerte.

Laura Uve dijo...

Eva, que relato tan tremendo, me da escalofrios. Esa lucha entre mantenerte en la normalidad, aceptando el papel que te toca... o romper todo hasta el límite. En el límite están los depredadores... prefiero andar por otros campos, por otros espacios, por otros límites...
Felicidades por el relato, es estremecedor.
Un abrazo grande y cálido.

Katy dijo...

Estoy leyendo el libro de las Mujeres que corren con los lobos"
Esta claro aún estoy lejos de la sabiduria y de la iniciación, porque por mi cabeza no rondan estas imágenes oscuras, ni pensamientos asesinos de momento.
Estoy conforme con lo que me ha tocado, y prefiero no despertar mi lado salvaje:)
Como siempre magistral. Los dibujos bellísimos.
Un beso grande Eva

Deseo dijo...

Genial, me recuerda ciertas noches de sueños pesados y quimicos.

Marisa dijo...

Me rindo ante una mente tan creativa,creo que ese depredador existe y también existe el
impulso de liberarse de él,
aunque no lo queramos siempre subyace y a veces aflora
al exterior.

Me ha encantado.

Besos

MAJECARMU dijo...

El hombre y sus monstruos de la razón...No creo que,este tipo de sueños sean exclusivos de la mente femenina.El hombre a veces se deja dominar por el afán de poder,el egoísmo,el sexo,la envidia etc.El "ego" extiende sus garras y va creciendo interiormente,como obsesión materializada que domina la mente humana...!
Tu escrito nos lleva a las "cloacas"de la locura,donde no hay límite entre el bien y el mal y dejamos de ser conscientes del "equilibrio"entre mente y corazón,que nos depara la tan necesaria paz interior.
Mi felicitación por tu relato-crítica-imaginativo-surrealista.
Gracias por tu visita,amiga.
Mi abrazo inmenso.
M.JESÚS

Any dijo...

No he leído "Mujeres ..." pero me impresionó tu relato. Será que todos debemos dejar salir el depredador que llevamos dentro en algún momento? Será que debemos matar a los antiguos "yos" para eso? Debe ser una experiencia movilizadora y dura sin dudas. Estamos tan aferrados a nuestros comportamientos ...
Te mando un abrazo

Matías Muñoz Carreño dijo...

Un escrito terrible y poderoso! Lo oscuro de la naturaleza humana hace ronda en tu texto Eva.

Me gustó, un abrazo!

PACO HIDALGO dijo...

A pesar de lo terrorífico, que interesante y profundo es esta narración; hay mucho de real en ella, ¿no? Por cierto, me han encantado las dos ilustraciones de Boris Vallejo, comunican... Besos, Eva.

mária dijo...

Me encantó el libro de Mujeres...
Eso de desempeñar el papel de la mujer perfecta, siempre falla por algún lado. Todo cabe en nosotras.
Besos.

Alma Mateos Taborda dijo...

Vaya...que he disfrutado de estremecedor texto que me deja pensando hondo.Muy emparentado el relato con la realidad. ¡Excelente!. UN abrazo.

Adriana Alba dijo...

La psique de la mujer salvaje, transmuta oníricamente, lo que muchas veces no puede lograr en la vigilia.

Hacerle frente al depredador, unir lo ingenuo con lo oscuro es incertar la llave, abrir la puerta y ver todo lo que nos atrasa en el camino.

Los depredadores pueden asumir infinidad de formas.

Impecable relato, el libro de C.Pinkola, para tener el la mesa de luz.

Abrazos Eva.

China Toon dijo...

Como siempre, me atrapas Eva. Esto me perturba un poco (mucho) porque siempre he pensado que dentro de mí muchas veces está mi peor enemigo ¿nos pasa a todos? ¿es el depreadador? ... ¡si te contara porqué empecé a escribir! Lo cierto es que sigo pegada a tu blog y encuentro en él muchas cosas positivas y me ayuda un montón para buscar dentro de mí.
Es rara la comunicación que logramos por medio del blog,los lazos de amistad, de ayuda que podemos brindarnos con lo que escribimos...Un beso, Eva...lindo aunque extraño post.

ROSALIA dijo...

Me has sorprendido. Me ha encantado este relato. De cuantos depredadores estamos rodeados en nuestra vida.
Besos wapa.

Ana dijo...

Me acuerdo de cuando leí el primer cuento de Mujeres que corren con lobos, el de Barbazul. Quedé tan impactada con la figura del depredador.
Hoy, en tiempos de profundos cambios en mi vida, dejando atrás tantos mandatos, tengo tan presente estos relatos terapéuticos, en especial "La piel de foca". Y sí, el depredador se nos aparece, y por ahí anda en mis pesadillas con terribles tormentas, caminos anegados, inundaciones y más obstáculos para llegar aún no sé a donde.
Me encantó Eva.
Te mando un beso y muchas gracias por todo lo lindo que me dejás en mi blog, es tan reparador.

Esmeralda Torres dijo...

Siempre con una temática diferente! Este es muy intenso y muy real...sensible y verdadero.
Eva gracias por tus palabras llenas de poesía para mi espacio.
Un fuerte abrazo

PRINTOVA dijo...

Admirable, me ha producido repelus al leerlo. Por un momento parecia que el depredador estaba al lado mio.

Un besote enorme Eva.

maruja dijo...

Lo siento, pero no y no. Confieso que me aterra lo desconocido que puede existir y estar cerca, pero me niego a pensar que una pesadilla sea la manifestación de un deseo brutal inconsciente.
Magnificas ilustraciones dignas del relato.

Estrella Altair dijo...

Muy Cala, una metáfora expléndida del cambio.

que se tiene que producir.. para crecer..

y hay crecimientos difíciles..

y enterrar.. bueno enterrar, nunca es muy bueno... pues suelen aparecer por otro lado.

pero en cualquier caso... me ha gustado.. como reflejo onírico..

de cosas que le pasan al ser humano mitad, humano y mital animal..

muy muy primitivo.

Besos Cala, interesante como siempre...

Aurora dijo...

El libro es bueniiisimo !!! y tu post muy bien escrito.

Un beso

Aurora

Princesa115 dijo...

Un relato terrorífico pero no falto de realidad.
Ese depredador siempre presente, siempre acechando cuando nos impulsa a renagar del ser que es bueno, amable y bondadoso.
Son cambios que nos acompañan a lo largo de nuestra vida.

Los sueños a veces reflejan mucho de nosotros.

Besos Eva

Dilman dijo...

Transformación, metamorfosis, cambios evolutivos. Muchos dicen que cada 7 años de nuestra existencia llegamos al final de los procesos de cambio continuo que se dan en nuestro interior, cada 7 años somos totalmente nuevos y totalmente otros, pero pocos son los conscientes de esos cambios. Muchos se quedan en un periodo para siempre, generalmente en el periodo de los 14 a los 21 años, de allí nunca mas se moverán. Las revoluciones al interior significan como bien lo apuntas a una limpieza interanea para abrir nuestra sensibilidad a lo nuevo como un verdadero iniciado. Por miles de años la sensibilidad femenina ha sido regulada, reprimida, manipulada, los cambios y la cantidad de iniciadas que surgen cada día lentamente construyen una nueva visión y revolución mundial.
Un abrazo Eva!!!

DEMOFILA dijo...

Excelente relato, lo he leído sobrecogida, creo que todas tenemos algo dentro que noa hace soñar con algo parecido a lo que se refiere tu relato, a veces soñamos cosas que luego no nos explicamos, porque son sueños raros que no sabemos a qué vienen.
Las imágenes son muy buenas y le vienen a tu entrada de maravilla.
Le has hecho a mi poesía un analisis perfecto, se ve que la has leído muy en profundidad y perfecto, me alegra que te haya gustado y que la hayas entendido tan bien, eres una lectora estupenda y lo comprendes todo perfectamente, como dices todos somos iguales, sobre todo al final de nuestra vida, porque la muerte no distingue cuando llega la última hora, es lo más justo que tenemos todos.
Besos, querida amiga, hasta pronto

alim dijo...

Bello relato y también estremecedor. Gracias a Dios, no me he encontrado nunca con un depredador y espero no hacerlo. Con esto no quiero decir que en mi vida nunca haya sufrido cambios ni experiencias difíciles, pero no extremas.
Un abrazo y feliz fin de semana!!

Rafael Mulero Valenzuela dijo...

Querida Eva: estremedor y palpitante del principio al fin. La intriga es tremenda. Un beso

Mistral dijo...

Uno no puede evitar encogerse al leerlo. Genial!!!

Saludos

DIÁDOCO dijo...

El depredador no deja expansionar a la persona.Cuando en el eneemigo está enraizado,¿NO?No hayque ir por la vida descuidados, pues te comerán.Duras frases execables.Situaciones extremas.Final cruel.Un sueño psitrópico.Pesimismo a raudales como son los sueños.Te espero por mi espacio creativo
Un abrazo otoñal y fantasmal

RECOMENZAR dijo...

Arte con letras .Letras con arte hacen tu blog
Tremendo de bueno tu relato
dale unamos las letras

Milo Pratt dijo...

como siempre !muy bueno tu relato Eva!

Se abre de inmediato a un par de interpretaciones, habla de la sujeción de la mujer a un estereotipo de buena madre y buena hija y buena todo, de ser casi angelical sin pulsiones oscuras, pero habla obivamente del lado oscuro de todos nosotros, siento que todos damos todos los dias una batalla contra nuestros propios demonios, que cambian segun cada cual, esas pulsiones uqe nos alejan de lo que a cada uno de nosotros nos hace feliz, pero sin embargo, esos demonios, el depradador, lo buscamos tambien, sin embargo el relato va más allá, porque no condena la figura del depradador, es más, me parece a mí al menos, afirma la necesidad de reocnocerlo y convivr con él.

Interesante relato, muy bien construido y narrado.

Cuando puedas date una vuelta por mi blog!
http://lacasadelsimio.blogspot.com

MAITE RUBERT dijo...

Relatos como éste nos reconcilian con nuestra propia naturaleza llena de contradiciones,atormentada por lo que somos y lo que desearíamos ser.Nos sorprenden y asustan nuestros propios pensamientos. Hay un grabado de Goya en el que , un hombre, duerme apoyado sobre una mesa y, de su cabeza, salen figuras de pesadilla. Un lema escrito dice:"Los sueños de la razón crean monstruos".
Brillante texto,Eva. Un saludo afectuoso.

Estrella Altair dijo...

Hola Cala gracias por tu invitación al blog del Español, Territorio Ñ, por muchos motivos me encanta..

y ya estoy allí, pero no soy muy ducha en esto de internete..y no sé..

te pregunto será de confianza verdad??

ya me di de alta y ahora no se muy bien lo que hay que hacer.

ya me cuentas.

Besos