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domingo, 2 de diciembre de 2012

Boca Fugitiva

Si el Cielo y la Tierra duran desde siempre
es porque no viven para si mismos.
Eso es lo que los hace durar eternamente.
Producir y alimentar
crear sin poseer
actuar sin apropiarse...
tal es la misteriosa virtud

Por tanto
el sabio no busca brillar
por eso resplandece
en su persona procura hacerse nada
de ahí su magnificencia
está libre de vanidad
por eso puede realizar su obra
no se exalta y por eso es exaltado
con nadie compite
por eso nadie puede competir con él

En él se expresa la plenitud verdadera


(Extractos del Tao)
Shi Tao

Por lo pronto, que el Tao hable por mi, inmejorables labios para suplantarme, porque zozobro yo ante la luz de la sabiduría aunque no claudico en mis intentos por acercarme. Les dejo un abrazo mudo y tránsfuga.

viernes, 7 de septiembre de 2012

IMPONDERABLES Y "LA DESASIDA"



Siempre presentes en la vida, los imponderables. Sirven, según la lógica del contrasentido que rige a la humana existencia, para ponderar. Sopesar para desechar y aquilatar. Lo Imponderable me recuerda un requisito clave en la evolución personal:  talento para el desprendimiento constante o, mejor aún, práctica sistemática del desapego que anula la acción de desasirse asegurando gran antídoto para la frustración, sus penas, rabias y amarguras. 

Lo imprevisible ( a mis casi 50 años de respiración, Lo Previsible)  me comprueba que el  caótico azar es un gen constructor de la vida, me guste o no. Y continúa exigiendo de mi la transformación persistente e incesante que prepara para la Muerte. Dicho de otro modo - o al modo occidental-  otorga un mejor vivir: vida desasida, lejos del sufrimiento. Desprenderse es un derrumbe. Y a la vez es generosidad. Es separarse y desgajarse para permitir la liberación.

Volveré en Octubre para completar el último post correspondiente al Ciclo de Retratos y para retomar la publicación de mi Ejercicio de Ensayo. ¡Me cargan los pendientes!, sin embargo mi existir está construido sobre ellos. Es,  Lo Imponderable.

Por ello, desasirme, es mi misión.




LA DESASIDA
Gabriela Mistral

En el sueño yo no tenía
padre ni madre
 gozos ni duelos
no era mío ni el tesoro
que he de velar hasta el alba
edad ni nombre llevaba
ni mi triunfo ni mi derrota

Donde estuve nada dolía:
estaciones, sol ni lunas
no punzaban ni la sangre
ni el cardenillo del Tiempo
ni los altos silos subían
ni rondaba el hambre los silos.

Y yo decía como ebria:
¡Patria mía, Patria, la Patria!
Pude no volver y he vuelto.

De nuevo hay muro a mi espalda
y he de oír y responder
y, voceando pregones
ser otra vez buhonera.

Pero me iré cualquier día
sin llantos y sin abrazos
barca que parte de noche
sin que la sigan las otras
la ojeen los faroles rojos
ni se la oigan sus costas...

viernes, 4 de noviembre de 2011

Volver ( con todos mis besos)


¿Qué decir tras tanto tiempo de ausencia?... mas bien...  ¡¿que no decir?!... cuanto por contar, cuantas nuevas experiencias y sorprendentes aprendizajes, cuantos sentimientos, cuantos problemas e incertidumbres, ¿cuanta vida ha transcurrido, cuanta muerte, para mi y para ustedes?.  ¿Estarán allí todavía, que habrá pasado con vuestras propias respiraciones y latires? ¿cuanto acopio en ustedes de experiencias y aprendizajes y sentimientos, cuantos problemas e incertidumbres;  cuantos buenos textos, cuantas ideas y reflexiones, cuantos anhelos y  emociones me habré perdido?.  





" Vuelvo, vida vuelvo, a vivir en mi país "


Tras dos años de virtualidad absoluta, retorné a la realidad. Fue un corte drástico. No sólo abandoné a La Cala si no que suspendí internet. Y comprobé, entre "otras cosas" que esos dos años no fueron en vano y que significaron para mi mucho crecimiento. Un crecer imposible sin vuestra presencia. Pues, ya sabemos... un blog no es nada sin los comentarios; es decir, somos en y con los demás.  Siempre lo he valorado, mas, en este período extramuros de la blogósfera, esa conciencia y esa valoración se ha incrementado. Por eso, ese volver a Chile entonado por Illapú tras el  exilio, hoy, para mi, re-significa volver a mi blog y volver a ustedes aunque no sea con el tiempo de antes y ya no pueda entregarle a esta patria bloguera todo lo que pude y quisiera dedicarle.


Así como me exilié de La Cala, también tras muchos meses de mi ruptura "matrimonial" y mucho más aún de no tocar otra piel, otra mente y otra alma; me metí a la cama con otra mujer y lo disfruté y pasé excelentes momentos entre las sábanas y fuera de ellas. Volví a ver personas en "vivo y en directo", de "carne y hueso" ( entre comillas porque ustedes para mi también lo son), personas desconocidas que interrumpieron la ínfima intimidad de mis afectos. Renuncié conscientemente a lo que me había acostumbrado y volví ( un poco, no me da para mucho más, la verdad) a los bares, a los panoramas y a las reuniones sociales. Junto con ello, hice frente a las inclemencias que los hijos e hijas nos traen. Y lloré en solitario - como es el llanto, agua que se prodiga y se derrocha en la soledad libertaria y plena del uno mismo- lloré mirando por mi ventana - sin pena y sin desconsuelo, confiada y entregada- y alcé mis ojos en busca de mis amados muertos. Y estuvieron allí. Y respondieron. Y las soluciones llegaron. Y el camino siguió, sigue y seguirá siendo arduo. Y también maravilloso. 


Y, lo más importante, escribí, escribí y escribí. También leí y leí y leí. ( ya lo sabemos, inviable es la escritura sin la lectura correspondiente). Muchas horas diarias. Muchas. Casi toda la existencia de cada día. Y me concentré y fluyó y empecé el texto y lo terminé. 45 páginas que me dejan bastante conforme y que significaron una vivencia escritural y existencial que es el mejor de todos los premios. Recordarán quizás que en mi último post les decía adiós para abocarme a un escrito con el cual optar a una beca literaria. Bueno,  la misma mujer que me hizo disfrutar entre las sábanas, me hizo saber de un concurso de Ensayos... entonces, me dije, ¡escribiré dos! para la beca y para el concurso. Mas, a modo de borrador, inicié la escritura de este último y no paré hasta finalizar, el texto me agarró y no me soltó. Y lo más bello es que dicho escrito arranca de dos posts publicados en este blog. De algún modo fue como estar con ustedes a pesar de mi silencio virtual. ¿El texto para la beca?... allí está inconcluso, ya lo retomaré.


Bueno, ahora me solazaré en el ritual de ir a visitarlos. Vuelvo a regar mi flor y las flores maravillosas de vuestros jardines. Les quiero más que antes ( y antes ya les quería ¿eh?). 

PD: Mientras lo reseñado acontecía en mi, en Chile el Movimiento Estudiantil comenzaba y se prolongaba llenando noticieros y remeciendo a la nación más que el último terremoto. Sólo diré: "Divina Juventud" y agregaré una combativa y preciosa canción, un "clásico" de una época chilena, inmortal como todo "clásico". Aquí se los dejo...


martes, 12 de julio de 2011

Manuel Antonio y Yo.



Manuel Antonio Caro, un pintor chileno de nuestros primeros tiempos como República, pintó este óleo llamado La Zamacueca (raíz de la Cueca, nuestra danza nacional). La historia de la pintura chilena lo consigna y siempre está presente dentro de esta primera generación salida de las enseñanzas dejadas aquí por Rugendas y Monvoisin, los padres extranjeros de la pintura chilena. Escribo un Ensayo (el primer capítulo) que incorpora a esta Obra que les muestro, desde ella arranca el texto. He hecho algunas pesquizas sabrosas con respecto al anecdotario de esta Pintura que, sin duda, sería una buena base para un relato de ficción y sin duda también una atractiva investigación periodística. No son datos que vaya a usar en mi trabajo pero si quiero compartirlos con ustedes. Dicen las "malas lenguas" que el original desapareció en tiempos de la Dictadura de Pinochet, que hay varias copias circulando, además leí que en una época, la reproducción como estampa de La Zamacueca se hizo bien popular. Una información me dice que hoy en día esta Obra se encuentra en la Presidencia, en el Palacio de La Moneda. Otra, que está en la Embajada chilena en Londres. Evidentemente, intentaré ver el original (o supuesto original) haciendo las gestiones pertinentes en Palacio. Veré si lo consigo.

Manuel Antonio Caro
1835-1903

Pretendo ganarme una beca literaria y he llegado a la conclusión que para poder optar con un texto que me deje conforme, he de ser más rigurosa y disciplinada. Si no me gano la beca, hago un blog con todo el material, jaaa!. Bueno, La Cala tendrá que sobrevivir sin mis cuidados. La dejo en vuestras manos.

Les he dejado en los gadgets derechos a Tamara de Lempika y a Catherine Abel con sus pinturas cautivantes y sensuales. En uno o dos meses más, volveré para quedarme. 

Iglesia de la Veracruz

lunes, 7 de marzo de 2011

Mamiferos e Inocentes

A Gaspar



De su inocencia mamífera y peluda
quiero la inocente inconsciencia de la muerte
su falta de aspiraciones y proyectos
y el puro circular de la sangre

la libertaria respiración
la existencia sin purga
 su falta de juicio
su asombro completo

y quiero 
ese imperecedero gozo suyo
al olfatear el mundo

quiero sobre todo
su ausencia de moral
mamífera e inocente

su alborozado instinto
que pide y agradece
que no resiente indiferencias
que pide y agradece
que no se aloja en el encono
ni en el remordimiento
que vive en esos ojos suyos
desprovistos de tiempo

Somos idénticos
pero yo no me he salvado de la mente
denme esos colmillos cercenadores suyos
ese hocico cavador
quiero destrozarla y sepultarla
quiero la inconsciencia de la muerte
la redimida respiración
y el puro circular de la sangre
la pura existencia
así
como cuando le amaba
y ella era también
mamífera e inocente.


En este evocar a mi último compañero canino que ahora está lejos, ha venido a mi otro ser perruno inolvidable: mi Zíngaro, un bóxer que me acompañó en la infancia y que a falta de hermanos humanos, ocupó ese espacio -sospecho que con mayor fraternidad y entrega-. Camarada de juegos y afectos, mi niñez habría carecido de muchas alegrías y de enormes descubrimientos sin su presencia. Desde el horizonte que la vida vivida me concede, comprendo como ejercité con él la maravillosa capacidad de abrazar, acariciar y acompañarse. Pero no sólo eso me enseñó ya que un día cualquiera Zíngaro desapareció y por más que lo buscamos, ni rastro. Fue mi primera gran tristeza y el primer doloroso experimentar de la pérdida. Muchos años después, cuando fui madre por primera vez, mis padres decidieron que ya era hora de decirme la verdad: Zíngaro no se había ido, Zíngaro había muerto -que bueno, es otra forma de partir-. Recordarlo hoy es un acceso fecundo a la pequeña que fui y reencontrarme en ella, también, como Zíngaro y Gaspar, mamífera e inocente.

domingo, 30 de enero de 2011

Tita, mi propio Cuerpo Muerto.

Mis bisabuelos, José Felix y Dolores aportaron a esta tierra con  la no despreciable suma de dieciocho seres humanos,  nueve hombres y nueve mujeres,  mis ancestros. Una de esas hijas, Marta Elisa,  en estrecha colaboracíón con José de la Rosa -mis abuelos paternos- permitieron la llegada a este mundo de la Tita, hermana de mi padre. Y casi al unísono de mis dos últimos posts referidos como ya sabemos a insignes cadáveres de la historia del arte, Tita muere. Por ello digo se trata de mi propio Cuerpo Muerto. Ni Holbein ni Mantegna, ni Rembrandt ni Caracci ni David, convirtieron su cadáver en Obra. La Tita dejó su Obra en mi. Y su Obra es el Amor que me dio, leal y permanente, desde el día en que nací. Me amó tal cual soy sin haberme pedido nunca que cambiase, sin jamás reclamarme nada a cambio. Tantos excelentes momentos compartidos, risas y canto. Tantas e íntimas y cómplices conversaciones donde estuvieron presentes sus penas y las mías, también nuestras alegrías y esperanzas. Su confianza absoluta e irrenunciable en mis talentos literarios y todo lo entrañable que no cabe en las palabras.

No es la primera muerte que se agrega a mi vida, le han precedido según la lógica de la naturaleza el Tata Pepe y la Pitita, la Abú y mi Tata Humberto y Raúl y Marina y Alvaro y Diana quienes ajenos a dichas reglas murieron cuando se les dio la gana, o sea según nuestros cálculos terrenales, antes de tiempo. Y tampoco ha sido el primer cadáver del cual soy testigo; sin embargo, la Obra de la Tita en mi, incluía ser el primer cuerpo muerto al cual abrazo, acaricio y beso largamente. Incliné la cabeza sobre su regazo y sollocé no de tristeza ni de sufrimiento si no por pura emoción del alma porque en ese instante sentí de golpe e intensamente todo el Amor que me brindó y que continua entregándome. Mi existencia completa pareció desfilar en ráfagas como si yo misma estuviese muriendo y una paz maravillosa me secó el llanto.

Su Obra incorporó su propia muerte para que yo constatase como en mi ni un ápice de miedo ni de rechazo ni de rebelión, ni una gota de negatividad pervive ante lo perecedero de la carne. Y en este nuevo ciclo que recién inicio donde he vivido la muerte de una relación de pareja, la muerte de una forma de vivir, donde he abandonado el que fue mi departamento y he guardado mis escasas pertenencias, la Tita viene a recalcarme que morir es portentoso pues nos da la libertad de renacer más grandes. Que la muerte no trae más muerte si no todo lo contrario. Y me recuerda lo que todos y todas ya sabemos y que de tanto saber olvidamos a diario: el Amor es el único legado. 

Cuando observo entonces lo que está sucediendo en mi vida tengo la certeza que no se trata de meras coincidencias: a las muertes mías a las que aludo, la partida física de la Tita, mis textos sobre los Cristos Muertos y otros cadáveres pintados por célebres Maestros, se añade mi nuevo trabajo: cuidar, acompañar y dar amor a dos ancianos. Siento un bienestar interior que intuyo en algo, aunque sea un poco, se parece al morir.


Abajo de esta Entrada encontrarán un reproductor con la canción "Vanidad", tema que la Tita interpretaba... para ti, Amada Tita, este bolero que tantas veces cantaste junto al piano de Alejandro - mi padre - subida en tus tacos agujas, con tú vozarrón y tú estampa formidables. ¡Tú versión claro está, es insuperable!

miércoles, 12 de enero de 2011

¡ Más feliz que una lombriz !

Nada más maravilloso que una buena nueva inesperada. Gracias a las orientaciones que Paco me dio, La Cala ha salido del congelamiento al que estuvo sometida por largo rato; con ella Eva sale de la mudez y, lo más exquisito de todo, se vuelven a abrir las compuertas del compartir fraterno. A todos y a todas quienes pasaron por acá mientras el blog estuvo detenido dejando una huella de cariño para mi, a quienes estuvieron conmigo de diversas formas en este "trance", a aquellos y aquellas que fueron a La Cala Emergencia y de ese modo compartieron conmigo no tan sólo la noticia de la cuasi muerte de este blog, si no también el específico momento no virtual que estoy viviendo... mi más profunda gratitud, la alegría de mi ser por contar con ustedes.

"Que cosas que tiene la vida" ¿verdad?... había asumido con entereza y dulce aceptación que mi Cala había muerto. Bueno -me dije- a sembrar una nueva y a esperar contenta la germinación y la cosecha. Después de todo estoy cerrando un ciclo, pensé, y este blog que ha significado tanto para mi -como todo lo que dejo en este cierre de etapa- forma parte de ello. Había seguido las instrucciones de Paco pero La Cala no despertaba, así que le envié un correo contándole y nada más hacer click en enviar, entra en la bandeja de entrada un comentario de Mária sobre el post  de "Prueba" que subí, tras haber hecho los arreglos que Paco me había sugerido. ¡Mi flor estaba viva nuevamente!


Me "pican" las manos por ir a visitarles y volver a disfrutar con la lectura mutua, con vuestras flores en vuestras palabras. Aprovecho de agradecer también a aquellas personas que mientras estuve sometida al congelamiento, llegaron de algún modo aquí, dejaron sus comentarios y se agregaron a los seguidores.


Y ahora a hundirme con deleite en la blogósfera, esa porción de blogósfera donde los he encontrado y que siento tan cerca, tan bella, tan mía. Les quiero y me dolía perderlos.

lunes, 25 de octubre de 2010

Complejidades (¿absurdas?) de mi mente.

La primera complejidad que de inmediato se instala en este post -antes de comenzar a escribirlo- viene a ser la urgencia de decirlo en diálogo como si mi mente requisiese desdoblarse para hablar consigo misma. A este primer subterfugio mental - ya no soy una si no dos- se suma un tercer protagonista que tampoco es uno si no todos los lectores y lectoras que acepten la invitación a aproximarse a estas perturbaciones y devaneos de mi intelecto y mi emoción. Y como no me basta con estas ya alambricadas distinciones, pienso en los fieles comentaristas de La Cala que vendrían a ser la palabra y la mirada de este personaje múltiple. Como verán, ustedes, es decir, estos terceros virtuales oyentes del coloquio desdoblado de mi mente, serán, en definitiva, los que posean la voz y el voto. Zanjarán mi complejidad sea esta absurda o no, en un dos por tres. ¡Que alivio!, así que de antemano, gracias.

Eva 1 : Estoy complicada y me complica mi complicación porque en la base el asunto es muy simple e incluso pueril y/o vano.
Eva 2 : ?... bueno, verá, Ud. ya ha dado la respuesta, la solución, la disolución del conflicto ¿comprende?. Ud. ha dicho que el asunto es sencillo e incluso insustancial y/o nimio ¿verdad?... entonces ¡¿cuál sería la complejidad?!
Eva 1 : Pero ¡es evidente!, lo complejo es que complejizo lo sencillo... es que ante este asunto -como ante otros tantos- tengo problemas de conciencia ¿me entiende?, paradigmas, criterios, principios que moran en mi forma de ser y reflexionar  y que me imposibilitan para tomármelo  sencillamente ¿ve? 
Eva 2: Veo. Dígame cual es el asunto que la mortifica
Eva 1: Oiga, no me mortifica. Digamos que me... perturba, me mantiene en una situación de indecisión, un espacio irresoluto que viene a ser un algo insostenible para mi temperamento. 
Eva 2: El asunto, cual es el asunto.
Eva 1: Hace más de un año que... no sé como decirlo... ¿tengo un blog?, ¿soy un blog?,  ¿he creado un blog?, ¿administro un blog?... ¿escribo en mi blog?
Eva 2: Ya, para esta coyuntura da lo mismo, la complica su blog.
Eva 1: No, no, no... mire, como le decía, a mi me apasiona escribir y bueno, el blog en definitiva es un soporte para ejercer dicho oficio y tener la posibilidad de sonido en vez de silencio.
Eva 2: ¿sonido?
Eva 1: ¡Es una metáfora, por Dios!. El asunto es que...
Eva 2: ¡Por fin!

Eva 1: ... es que me llegó una invitación para participar en un concurso de poesía y yo me entusiasmé de inmediato y me puse manos a la obra o manos a las musas y envíe tres poemas inéditos. 
Eva 2: ¿y?, por lo que sé la blogósfera está plagada de iniciativas como esa... declara  haberse sentido entusiasmada... ¿cuál sería el embrollo?
Eva 1: El enredo se me suscitó cuando tras enviarlos reparé en algo que había leído en las bases y a lo cual en ese momento no le di importancia alguna ¡tan apasionada estaba con la expectativa de escribir esos poemas y participar! ...
Eva 2:  Ay, ¡que amorosa!, participar ¿eh?, ¡y ganar tendría que agregar!... ¡ah!, ¡ya comprendo, ya comprendo!, no quiere reconocer que la mueve la ambición de ganar, esa es la complejidad que la complica, ambicionar el premio, ambicionar.
Eva 1: Está Ud. muy equivocada, aquello no representa conflicto para mi, aunque reconozco que el verbo que Ud. utiliza no es de mi agrado, pero es obvio que todo el que participa en un concurso de lo que sea, tiene el deseo de ganar. Pero, para mi no es un detalle el como, el como gano, más exactamente, como participo sin abdicar de esa aspiración legítima y como, si eventualmente gano o pierdo, sentir que legítimamente he ganado o he perdido...
Eva 2: Hummmm, ya veo, aquí comienza el lío.
Eva 1: Escuche... como le estaba diciendo... luego de mandar los poemas me percaté que los ganadores serían aquellos que obtuvieran las mayores votaciones populares. Bien, díjeme a mi misma, democrático, no elitista, que mejor que ganar o perder  bajo el gusto y la decisión de los lectores. Entonces se suscitó la tragedia...
Eva 2: No veo la tragedia por ninguna parte ¿cuál sería el drama? o ¿tan poca confianza tiene en la calidad de lo que escribe?
Eva 1: No va por ahí... confío en ello... igualmente no puedo dejar de comentarle que calidad y gusto del público no van siempre de la mano, pero no, no es eso, son las reglas del juego y las acepto, no, no es eso. El punto es ¡¡¡¿de a donde salen los lectores, como saben de este concurso, de este blog especialmente diseñado para este fin, como llegan, como se hacen partícipes?!!!, 
Eva 2: Pero como bloggera que dice ser debiese saber que hay que autopublicitarse y pedir el voto... para que se hace problema para eso tiene bastantes seguidores y sus posts reciben un buen número de comentarios. Llame a votar por Ud. y déjese de pudores estúpidos.
Eva 1: ¡Pero si eso es lo que me complica!, me siento como un político corrupto pidiendo votos para satisfacer su ambición y yo no soy eso, no lo he sido nunca, ni quiero serlo ¿cómo no me entiende oiga? 
Eva 2: ¡puta que le ponís color! oh, disculpe, perdí la compostura. Quiero decir: no exagere.
Eva 1: ¿Sabe?, resulta que para mi el arte en general y la poesía en particular merecen un respeto y una consideración mayúsculas. Es más, siento que para ponerse la palabra poesía en la boca hay que tener sumo cuidado; todos y todas poseemos la libertad creativa para escribir nuestras poesías pero de ahí a que una se considere poeta, verdaderamente poeta, no pues. Eso de levantar una piedra y encontrar cientos de poetas, no pues. 
Eva 2: Se está yendo por las ramas...
Eva 1: Se llama disquisición. Le digo esto porque quiero establecer que no me considero poeta, que le tengo demasiado admiración a los poetas para yo considerarme de ese modo.  La Mistral y Huidobro, por nombrar sólo dos, esos son poetas, no yo. 



Eva 2: zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz, termine, esto está muy largo. 
Eva 1: ¡Estoy liberando las complejidades ¿absurdas? de mi mente. Finalmente es lo que más me importa, ¡más que el concurso y los votos! ¡Me parece tan poco poético esto de andar pidiendo votos para la poesía, ya, ahora mismo mando un correo y me retiro y se acaban las dificultades! bien sencillo era, punto final.
Eva 2: Oiga Ud. es una perdedora de tomo y lomo.
Eva 1: Sí. Y sabe que más, a toda honra.
Eva 2: Autodestructiva total, no sea más papista que el Papa, si a fin de cuentas todas estas complejidades y este extenso y artificioso post tienen un sólo objetivo: pedir el voto.
Eva 1: Cierto. Pero con dos salvedades para mi importantes... primero, he sido transparente con lo que me sucede y, segundo, pido el voto para los poemas y los autores que cada cual escoja. Siendo así, es un post que invita a leer poesía y a pronunciarse. Permítame esta salvedad para aliviar mi conciencia. 

Entonces, los y las que han llegado hasta aquí y les plazca leer las poesías participantes, suban sus ojitos a la altura del diván rojo, es decir, a la altura de mis ¿absurdas? perturbaciones mentales, luego entórnenlos hacia la derecha y hagan click en la imagen.

Eva 2: Y Ud., ponga el cursor ya sabe donde, cierre los ojos y pinche en Publicar Entrada. 


Nota:  En las bases se ha agregado lo siguiente, 
"se debe votar por al menos cinco concursantes y no solamente por uno o dos, así nos aseguramos de que se leen los trabajos de cada concursante y los votantes no se limitan a dar su voto por afinidad"

jueves, 19 de agosto de 2010

Sed


Salvada por los dioses tantas veces
arrancada de la muerte por milagro 
sedienta
recorriendo plazas
descampados y sábanas 
o en solitario y en ayunas
emulando los actos básicos 
que la vida reclama
para levantar el cuerpo 
y parecer humana.


Mi sed extravió su cauce
perdió su curso
y olvidó como retornar

hasta que un día en la más abisal oscuridad
pude ver con absoluta lucidez
las fronteras de mi cuerpo
y a mi alma: una gran herida seca. 



Mirar atrás. Sólo debo girar un poco la cabeza, entornar de manera contrariada los ojos y verlo aferrado a mi espalda como a un hijo pequeño que se carga. Hoy es mi vástago malformado a quien observo compasiva, tiernamente. Pero fue un monstruo, un engendro temible y repulsivo. Llegó a serlo tras la disolución de mi esencia y de mi forma. Y me aferré a él, porque a pesar de su fealdad y su tiniebla, terminó siendo el único reflejo de mi misma, mi única pertenencia. Actualmente observo desolada a una humanidad sedienta que, como yo, intenta apaciguar su Sed de manera artificiosa y letalmente equivocada; esperanzada ruego para que nuestra especie encuentre el camino de regreso. 



Mi Sed nació conmigo proveniente del mandato supremo que rige a nuestra naturaleza. Si tienes alma, tienes Sed. Esa es la Sed que nos hace humanos. Quien no tiene Sed está muerto o no pertenece a nuestro género. Saciarse es una tarea del espíritu y quien tiene Sed, posee en su interior la fuente para saciarse. Eso lo sabemos al nacer. Pero lo olvidamos. Lo olvidan nuestros padres. Lo olvida el mundo. Falta amor. Y hay mucha Sed. Pero el amor -como el alma- no es tema en nuestros días, no es noticioso ni está en la agenda pública. En su lugar reinan la seducción frívola, el sexo como objeto de consumo y empoderamiento egotico, la sobreerotización genitalizada que conduce a frigideces, impotencias y eyaculaciones precoces; a embarazos adolescentes, paternidades irresponsables e hijos abandonados. El amor clama ser rescatado de las garras del desamor –femicidios, parricidios, crímenes pasionales, violaciones, abusos sexuales, sociales y laborales, violencia de todos los tipos y de todos los tamaños, injusticia,  discriminación, falta de integridad, compromiso y  sentido. El amor clama todos los días mostrandonos por los medios, la miserable y corrompida condición en la que lo tenemos. Y a diario, en cada historia personal ¿cuanto desamor existe, expresado en intolerancia, en falta de comprensión y de paciencia, en crónicos egoísmos, en variadas conductas que de tanto ejercerse se hacen habituales y, desapercibidas, malean nuestra existencia?. 



Somos seres escindidos, arrancados del Todo e inducidos a la vida. Nacemos con la conciencia abierta de par en par, ávidos por succionar los nutrientes que mantengan vivos nuestra materia y nuestra sustancia inmaterial. Paradojalmente hemos de pararnos en el afuera para buscar adentro la fuente interna que puede saciar nuestra Sed de Totalidad. Beber de ella es reencontrarnos con nuestra natural sabiduría, tarea primordial y prioritaria en nuestro paso por el planeta; pero nuestra Sed no encuentra su norte ni existen gobiernos que se preocupen de ello ni economías que lo contemplen ni colegios que lo incluyan en sus propósitos, por el contrario, el régimen completo está plagado de bacterias que enferman el alma. No se nos instruye para ir hacia adentro, acariciarla, conocerla y moldearla, en cambio, existen infinitas maneras promocionadas y masificadas para extraviarla, pudrirla y venderla. Estos modos están en el centro de nuestra civilización, en el poder y en el mercado, en la casa y en el barrio, en nuestro analfabetismo emocional y mental, en la ignorancia social y en la complicidad del sistema. 



Al aplacar nuestra Sed con paliativos ilusorios, con excesos o con apegos estériles; ella, que es germen divino y maravilloso sólo nos da de beber cloacas y ponzoñas; a poco andar nos hemos olvidado por completo de lo que andábamos buscando... y como a más olvido, más Sed... es ésta una escalada que tiene por cumbre tan sólo enfermedad y sufrimiento.




Pinkolla Estés nos lo dice a las mujeres, mas, sus palabras, son en definitiva un mensaje a la humanidad toda: " Cuando somos jóvenes y nuestra vida espiritual choca con los deseos y las exigencias de la cultura y del mundo, nos sentimos realmente encalladas muy lejos de nuestro hogar. De mayores nos seguimos apartando cada vez más como consecuencia de nuestras decisiones acerca del quien, que, donde y durante cuanto tiempo. Jamás nos han enseñado a regresar al hogar espiritual y repetimos hasta el infinito la errante búsqueda de la pauta perdida. Sin embargo, aunque nuestras decisiones erróneas hayan sido la causa de nuestro extravío - y estemos en un lugar demasiado alejado de aquello que necesitamos - no hay que perder la esperanza, pues el interior del alma contiene un indicador automático de ruta. Todas podemos encontrar el camino de regreso. "






¡ Que así sea !

domingo, 2 de mayo de 2010

TRANSFORMACIONES ( parte 2 )

Antes que mi hija fuese madre, era yo bastante intolerante frente a sus devaneos emocionales. Quizás porque su necesidad de apego y de ser escuchada, si no mayor, era más visible y exigente o se expresaba de  manera más palpable que iguales necesidades en mis hijos; a  lo mejor porque inconscientemente yo, como mujer exageradamente atada a iguales delirios, no quería bajo ningún punto de vista que mi retoña heredara ese extremado gen o porque atávicamente -sin saberlo- sabía que aquello le traería estéril sufrimiento, secuelas innecesarias, en fin, miedo a verme en ella reflejada. El caso es que cuando supe que iba a ser abuela y más aún después del nacimiento de mi nieta, por una parte, tomé conciencia de aquello y por otra, sentí una proximidad y una empatía hacia mi hija que nunca antes había experimentado de ese modo, tan uterino y como tal, tan esencial, tan único, tan intenso y pasional. Y como todo es cambio y el flujo de la vida está en perpetuo movimiento, a poco andar, ella que -tras mi rehabilitación- había retornado a mi, con el alma de Amparo en su vientre, se fue de nuevo, se fue lejos, nos separaron 500 kilómetros de distancia y aquella lejanía permaneció durante dos años. Optó por su relación de pareja, optó por facilitar la paternidad de un padre que a pesar de su juventud deseaba serlo y yo estuve de acuerdo con ello. En aquellos múltiples días de separación a esta madre le ocurrieron muchas "cosas": que ya, que ya tiene que hacerse adulta quiera o no y enfrentar el brusco viraje que se ha producido en su destino, que ya, que no hay más que aceptar que el camino que se presumía o se veía venir para su existencia no sería posible, que sería otro - ni peor ni mejor pero muy diferente-, que la responsabilidad que a mi me cabía en todo esto era un hecho imborrable pues si yo no me hubiese enfermado al punto límite en que lo hice, que - así mismo- la culpa es inútil y paralizante y, finalmente... la absoluta certeza que debía yo brindar el impulso que estuviera a mi alcance para que este nuevo sino emprendiera su rumbo y poseyera las alas necesarias. A veces, sin que mediase pensamiento alguno, sentía en mi pecho un vacío muy grande, un espacio deshabitado que iba llenándose con su imagen y su recuerdo. Lejos, lo se, a veces a ella le sucedía lo mismo. Y ambas, llorábamos.
Desde la distancia, paulatinamente, mi hija fue mostrándome su vigor, su solidez, su resistencia y era yo capaz de sostener y contener sus momentos de confusión, de  fragilidad y de tristeza. 
Visible fue como lo acontecido provocó transformaciones positivas. Ella se hizo más fuerte, yo, más receptiva. Ella más autónoma, yo más generosa y compasiva, más dispuesta a aceptar su debilidad... yo, más en ella. Y como todo es cambio y el flujo de la vida está en perpetuo movimiento, por diversas razones (afectivas y laborales principalmente) fue imperioso su regreso y el de su familia. Para que ello fuese posible no existía otro modo mas que recibirles por un tiempo en mi casa. Entonces, aquel mayor equilibrio que en la lejanía se había producido entre esta madre y su hija, encontró su contraparte en los desequilibrios que su vuelta produjo en mi entorno íntimo más cercano, especialmente en mi pareja. Un vínculo éste sostenido por una década que ya acarreaba su propio desgaste y que terminó por descompensarse completamente. Hoy se y comprendo que una crisis personal suya, en aquel momento no reconocida, precipitó dicho desenlace. 
Así fue como la alegría de tener cerca a mi hija nuevamente, la satisfacción de poder ayudarle a formar su propio hogar para emprender definitivamente una vida independiente, la oportunidad de conocer en mayor profundidad al papá de mi nieta y generar con Amparo una relación más honda...   hubo de pervivir bajo la amarga sombra del fin de un amor, un amor muy grande que sufría ahora una muerte dolorosa. Y pervivió; develándose entonces la GRAN TRANSFORMACION; esa que me parece aglutina la suma de cambios y evoluciones que mi Ser venía experimentando desde hacía rato. Precisamente, subsistió en medio del cataclismo de aquel final, la férrea convicción de estar haciendo lo correcto, indemne -a pesar del dolor-la otra felicidad por encima de todos sus costos; presente la fortaleza en vez de la antigua depresión, el logro de un objetivo por sobre los escollos e impedimentos, la aceptación, la mente en el presente, la disolución de la angustia y la capacidad de postergar mis sentimientos y preocupaciones personales, en pro de dar lo que sentía era un imperativo espiritual impostergable. 
Y como todo es cambio y el flujo de la vida está en perpetuo movimiento: lo que parecía naufragar de manera inexorable sin encontrar salida en una enceguecedora tempestad, tras muchas zozobras, enormes oleajes e inmersiones letales, viró el timón hacia nuevos océanos... ya que "...las muertes cíclicas de una relación de pareja nos muestran que una vida compartida con todos sus incrementos y todas sus disminuciones, con todos sus principios y todos sus  finales, son las que crean un fiel amor sin parangón. Dentro de una relación amorosa hay muchos finales. Pero, en algún lugar de los delicados estratos del ser que se crean cuando dos personas se aman, hay un corazón y un aliento. Cuando se vacía un lado del corazón, se llena el otro. Cuando se agota un aliento, empieza otro". 
No sólo todo es cambio y el flujo de la vida está en perpetuo movimiento si no que estas variaciones y oscilaciones inentendibles y aterradoras, siempre poseen un sentido y una  misión incalculables. Que estamos unidos en lo absoluto no es un decir, podemos comprobarlo cuando -por ejemplo- vivimos acontecimientos como los narrados en estos dos últimos posts y al final del día vemos que en esta cadena de sucesos, cada persona involucrada - un eslabón - fue un impulso transformador para los demás. Los malos ratos se olvidan, lo que haya que perdonar se perdona, las heridas cicatrizan... lo que queda es un tremendo aprendizaje.
- A mis queridos lectores y lectoras un sentido agradecimiento por haber consentido este arranque de Diario Intimo que se infiltró súbitamente en La Cala.
- La cita utilizada corresponde a Clarissa Pinkola Estés -psicoanalista yungiana y gran contadora de cuentos.
- Las imágenes utilizadas corresponden a pinturas cinéticas de Víctor Vasarely.

jueves, 22 de abril de 2010

TRANSFORMACIONES ( parte 1 )

Efectivamente, una serie de transformaciones han mantenido en silencio a La Cala quebrando el ritmo de publicación con el que habitualmente respira. Han sido y son cambios en mi existir externo pero sobre todo en mi suceder interno que -como todo está unido- me han retrotraído a la vez hacia mi pasado, esa bitácora de viaje a la cual a veces es beneficioso retornar, precisamente para constatar cuanto hemos cambiado, cual ha sido la ruta de ese cambio, donde estamos y somos ahora. Si bien, tras cada escrito -incluidos los pertenecientes a la literatura de ficción-, siempre se hace presente de algún modo u otro y en alguna medida, el escritor o la escritora que se parapeta tras narradores, personajes e inventadas historias; muy distinto es escribir directamente desde lo testimonial sin argucias, subterfugios ni disimulos. Que hoy, mi impulso interior me lleve a comunicarme con mis eventuales lectores desde esta otra plataforma, ya no el relato, ya no la crítica, ya no el artículo de opinión... me habla de una transformación en mi nexo con ustedes y es esto muy curioso por decirlo de algún modo, pues, como ya les anticipaba, de transformaciones precisamente ha estado hecho este último tiempo mio y de transformaciones este tiempo de ausencia.

Amparo, mi nieta, de improviso dice una palabra nueva y yo salto de asombro y de alegría. Ella ríe y siento se siente satisfecha. Aparentemente este nuevo conocimiento surge de pronto, pero sin duda ha habido un complejo y paulatino proceso para la cristalización del mismo y para que llegue a mis oídos ese precioso sonido salido de su boca. Igual sensación yo he experimentado con respecto a mi propia evolución...  repentinamente, he escuchado ese sonido precioso de lo que en mi ha cristalizado apareciendo por si solo como si fuese un prodigioso toque mágico. Esa magia es la posibilidad siempre cierta, siempre abierta, siempre dispuesta a la modificación de la conciencia. Y como la vida y la muerte, hermanas inseparables, son expertas en mutaciones y metamorfosis, se han encargado de ponerme a prueba, sometiéndome a una prolongada reconversión de mi entorno íntimo, una sucesión de hechos, sentimientos, conflictos y crisis, todo ello, ahora lo sé, para que pudiese yo oír la bella melodía de mis propios cambios.  Y este canto, se canta y se escucha en el silencio; allí donde la palabra calla y las publicaciones enmudecen.

Mas, para llegar a este cruce del camino tuvo que suceder lo que sucedió: 
hace cuatro años mi vida llegó a un punto muerto. Ese lugar verdaderamente fue un haz de luz que me permitió el descenso y el ascenso imprescindibles para las transformaciones que me permitieron abandonar mi adicción al alcohol y a otras conductas emocionales destructivas. Mi sed de existencia comenzó a ser saciada con otros "licores" y mi mundo emocional aprendió a vivir sin provocar a la muerte. Amo mi sed y amo mis emociones pues las siento como la sustancia que hace de mi la persona que soy. Pero hay en el inicio de estos cambios un fuerte temor a la pérdida, a ser cercenado, a convertirse en algo que uno no es o no quiere ser pues por muy negativo que haya sido nuestro modo de existir hasta ese instante, es eso lo que se es y despojarse de ello significa quedarse sin nada, en un descampado, a la intemperie, al descubierto. En medio de aquello has parido a tus hijos, los has visto crecer, has amado, has sido amada, has trabajado y creado. Las vicisitudes de estos últimos meses me han posibilitado vivenciar intensamente que dicha mutación nada me quitó, si no por el contrario ha hecho de mi inherente contacto con lo emocional y de mi dipsomanía por el conocimiento y la existencia, un instrumental positivo que puesto en la práctica de los acontecimientos coopera, soluciona, logra, entrega, resiste, es paciente y voluntarioso.  
Mas, para arribar a este cruce del camino tuvo que suceder lo que sucedió: para rehabilitarme, sanar, reaprender y reaprenderme, fue necesario separarme de mis tres hijos y la vida de ellos entonces, también sufrió un giro en 360 grados. A cada cual le tocó lo suyo: de lo bueno, de lo malo, de lo bello, de lo feo, de lo alegre y de lo triste. Mi hijo mayor inició su vida universitaria viviendo independiente, el adolescente rebelde y antisistémico a ultranza, hubo de responsabilizarse de si mismo y a poco andar me encontré con un hombre que no ha perdido la insurrección de su alma y que a la vez estudia, trabaja, paga sus estudios y sus cuentas. Mi hijo menor, con ocho años en aquel entonces, conoció a su padre -asunto que daría para una crónica aparte- estableciéndose allí un vínculo fundamental para él, que ha perdurado añadiendo a sus afectos a otra abuela y a otra hermana. Y mi hija tuvo que irse a otra ciudad a vivir con un progenitor ausente, prácticamente un extraño, frente al cual guardaba mucha rabia y dolor. Allá se enamoró de un joven tan joven como ella al cual  sigue unida hasta el día de hoy.  Y allá se gestó  Amparo,  que con su nueva palabra repentina ha detonado este testimonial post que recién comienza...






NO SOY LA MISMA PERO TAMBIEN LO SOY. HE AHI LA HECHICERIA DEL CAMBIO. OTRO DE SUS ABRECADABRAS CONSISTE EN QUE NO HAY TRANSFORMACION PERSONAL QUE NO TRANSFORME TAMBIEN A LOS DEMAS.