Las Ninfas, inspiración de las Artes, amantes de la desnudez y de la Naturaleza, Hijas de la Diosa Madre, algunas, de las muchas hijas de La Diosa, antiquísima ya para los Griegos. Olvidada en parte pero latente en lo Humano. Habría que decir que muchísimos siglos habían pasado y mucha agua había corrido bajo el puente ( y sangre por supuesto).
El Fauno, espìritu de los bosques, fértil portador, gustador de la música, muy cercano a Pan y a los Sàtiros, todos ellos dando cuenta del origen animal, ( ¿de ese traspasarse de la animalidad a la humanidad, ese punto sagrado que nos hace hermanos) tienen patas peludas con las que les deleita bailar y divertirse, colas y orejas de ciervo y ¡son muy amigables!
La Edad Media los satanizó como lo satanizó todo, incluso a la Iglesia. Convertidos en Incubos, "demonios masculinos que copulaban con mujeres a las que generalmente acudían durante las noches para invadir su mente y tenerlas a su merced... pudièndo dejarlas en un estado de salud fìsico y/o mental lamentable." Hay historias de Incubos con Monjas y de Sùcubos -faceta femenina de este demonio que significa "estar debajo", demonios de gran belleza cuya función principal es la de seducir a los hombres, especialmente a los monjes. .
En la Cueva, donde nos juntamos las Ninfas y el Fauno, estamos muy ajenas a Satán, Creemos en la hermandad y el compañerismo, nos deleita el placer en todas sus formas y manifestaciones..el deleite del conocimiento y la creación, el Arte y sus amplias expresiones, los Cuerpos y las Bocas, las Almas, la Emoción y el Juego. Protectores de la Naturaleza, unidos a Ella en recuerdo del Origen. Proclives a la Bacanal Sagrada y a la Amistad. Esta Ninfa valora el talante diverso y libre del Origen, cuando la civilización aún no comenzaba su depredación sobre ciertas raíces sagradas.
El Fornicio
(*)
Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones, te
turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tacara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diaspora del Génesis... ¿Qué más
te dijera por dentro?
¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?
Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
En la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
para el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!
Gonzalo Rojas
(*) sexo por placer
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| Lagrenée |
" La viva, insaciable danza de tus pezones en mi boca. Tu forma de tocar, firme, protectora, investigándome,. Tu lengua fuerte y tus finos dedos llegando donde te estuve esperando por años, en mi rosa, hùmeda cueva. Pase lo que pase esto es ".
Adrianne Rich





