Para aquellos/as que han notado mi demora y aquellos/as que repararon en la ausencia de la Violeta Ausente explico que se trató de un intento de post bicentenario que abortó en manos de Don Cronos, pero espero dicha Entrada vea la luz rápidamente. Por mientras mi cariño de siempre y hasta pronto.
apreciados visitantes (algunos fieles lectores)
miércoles, 22 de septiembre de 2010
domingo, 12 de septiembre de 2010
Macke: en su Obra, la gran renovación estética de su tiempo.
" Para mi pintar es un esfuerzo tremendo y dedico tanta energía a la pintura que después siempre estoy muy cansado... yo pinto, pinto y pinto y me siento profundamente feliz cuando mis ojos se apagan con la luz en la oscuridad del bosque o tiemblan sobre los prados y finalmente siguen soñadoramente a las nubes que se alejan... siento siempre la necesidad de trabajar "
Si bien la vida y, por ende, la Obra de August Macke (1.887-1914) es tronchada por la primera guerra mundial, en su proceso creativo es posible visualizar la trascendental transformación conceptual, estilística y espiritual que permite poner fin a una estética plástica que, a partir del Renacimiento, se arraiga en la historia de la pintura durante siglos. Me refiero a ese suceder cuyo padre es Paul Cezanne, que recibe fundamentales aportaciones del Impresionismo y de grandes Maestros como Ensor, Munch, Gaugin, Van Gogh y Toulousse Lautrec; suceder que, posteriormente, es catalizado y catapultado por las primeras vanguardias: Cubismo, Futurismo, Fauvismo y Expresionismo y que conduce, en definitiva, hacia la Abstracción. El Expresionismo entonces fue uno de los caminos por los que transitó dicho proceso, término que se utiliza de manera genérica para la apreciación del Arte y que en los inicios del siglo XX nominó específicamente a dos Movimientos desarrollados en Alemania: "El Puente" y "El Jinete Azul", colectivo este último en el cual Macke participó.
Partamos del Autoretrato que preside este post, sobre todo para establecer que la pintura abstracta no se debe a una imposibilidad técnica del pintor para plasmar la realidad -en mayor o menor medida- de manera figurativa-representativa o "clásica". El oficio para la imitación y el manejo de los cánones académicos quedan evidenciados en esta imagen que Macke realiza de si mismo: logrado dibujo, composición fondo-figura, percepción de volumen sobre el plano, captura del gesto y de la mirada, carnaciones de la piel, luces y sombras. En el fondo y en la mano ya podemos vislumbrar la desconstrucción de los preceptos tradicionales.
Esta vista posee la impronta cezaniana en tanto búsqueda de la estructura interna que sostiene toda forma y que deviene en una sutil y a la vez decisiva geometrización de las imágenes como si se les despojara de la piel y se les mostrase el alma. Es así como podemos percibir claramente la encadenación de los planos y a partir del ángulo central del balcón -en un primerísimo primer plano- siguiendo la invisible linea que lo une a la cumbre del piramidal cerro, sentir la perspectiva y ser la mirada del Maestro que se posa sobre lo que ve y, subjetivamente, lo "transcribe". La composición, precisamente, está atiborrada de inmateriales relaciones entre sus componentes, nexos que sostienen lo visible, la naturaleza geométrica de la Naturaleza. El trabajo pictórico no anula el dibujo, por el contrario éste posee gran relevancia y le otorga al resultado una atmósfera ágil, liviana, "aboceteada". El influjo parisino de la estética Fauve está muy presente: cierta atmósfera ornamental, una coloración vistosa que invade de alegría al paisaje, el uso del blanco como color, la señalización colorida de las sombras, la supremacía de los colores primarios y puros (no matizados) en agudos contrastes. El augurio de lo que vendrá se aprecia en el fondo, allí donde la variedad cromática da paso a un juego tonal enmarcado en una misma gama, donde se enfatiza la visión geométrica y se trabaja con veladuras y transparencias que parecen deshojar capas de realidad para ir develándola más profundamente. Este ejercicio también es una marca en la obra de Klee: "el arte ya no debe reproducir lo visible, sino hacer visible" y de Kandinsky, por cierto compañeros de ruta en el El Jinete Azul.
La representación figurativa va desintegrándose, se genera una armónica composición de formas, planos, ángulos y colores que conserva rasgos identificables como la casa o la amarilla reja; éstos soportan y contienen el flujo abstracto que transforma los elementos en señales espaciales, en huellas de color, en rítmica geometría. Pero, no son dichos resabios "realistas" las únicas claves para sustentar la escena, la mente y la dinámica perceptiva del espectador tienen aquí un activo rol ya que completan, connotan e infieren... la Obra Es en comunión con el público, la sensibilización del artista se conjuga con la sensibilización de quien observa y distingue: en esta pintura, ningún árbol está representado, basta la insinuación de las hojas, sus caídas formas desde la "altura" para que su omnipresencia se materialice. Si decimos que aquí figuración y abstracción se instalan en equivalentes proporciones, en la obra que sigue en esta secuencia, podemos apreciar como se instaura concluyentemente lo abstracto.
La Abstracción ya no es una intromisión en el paisaje, ahora ES el paisaje. La desnudez de la forma, su esqueleto, se han instituido; el color es un componente autónomo que participa en igualdad de condiciones que lo formal y estructura la composición de manera igualmente gravitante. De la irrupción de lo abstracto en lo figurativo hemos pasado a la revelación de la espiritualidad geométrica tras lo aparente. Los planos de la realidad se han invertido y funcionan tal y como los geométricos planos de color que, superpuestos, esconden y develan, ocultan y traslucen. El eje cezaniano: "todo es reducible a un cono, un cilindro y una esfera" ha sido extrapolado sin que ello signifique ni caos ni destrucción, si no por el contrario, lográndose un efecto refinado, exquisitamente plástico, musical y poético... el desarme de lo establecido ha permitido un poderoso impulso para la creación y el establecimiento de un nuevo orden.

Así, August Macke en su Obra, prístino reflejo del acontecer estético de su época, ha recorrido velozmente el camino que va desde la imitación del afuera a la representación mental de la realidad, fuente ilimitada de expresión que aúna lo exterior a la interioridad humana, alianza que construye la percepción de lo que somos y lo que vemos.
sábado, 4 de septiembre de 2010
Leves y letales.
eras en el fuego de la mañana
estuve en la intemperie hasta que tu otoño visitó mi casa
los tilos se dibujaban en tu sombra
y pasabas
desdibujada bajo sus troncos en el horizonte de mi ventana
y yo
cansada de ausencia
sin cansarme de tocarte en mi huella dactilar.
Ardo en tu amor y lo comulgo
clavo mi frente en la tierra blanda de tus pasos
con los maderos de la cruz te hago
un cuadrante sagrado de vergeles
capullos y larvas
para sacarme una costilla y ofrendarla
y crepitar en lenguas
y crepitar en zarzas.
Se precipitan
pidiendo asilo nuestros cuerpos
óvalo ahuecado en mi palma
el oleaje silencioso de tu voz.
Quiero escapar de ti pero la palabra se defiende
me ahoga de rimas encubiertas
se ensaña con tu nombre en mi garganta
y yo no quiero que te toquen en mis páginas
ni te ultrajen en el vértice de un verso
la verdad:
sólo me acabo en el papel y en la distancia.
Que sin puntuación ha de ser el canto de la muerte
que no me he de hallar perdida estoy en los laberintos mortajas de mi cuerpo
sometida de mi misma
ya no me se
y me han comido los panes y los peces
y se han vaciado las semillas de mis glándulas
encallada en algún sitio
la vida chupa de mis venas
ya no me siento no me conjugo
arrollada en un desierto de mil ruedas
hundida la raíz con la pezuña de la muerte
la poesía se hiela en mis palmas de cadáver
un símil me simula
me acuna en las tinieblas
ya no me oigo los versos del silencio
animal mal parido
patitas endebles
hocico semiabierto.
Mas
mi epicentro estaba intacto
y en la cantera
a golpes de punzón
el puño del milagro.
No me volaré la tapa de los sesos
hay cópulas sobre mi noche.
No lavo mi boca con jabón ni rasuro los pelos de mi mano.
Tengo más olor a ti que cruces y rosarios.
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