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Y en este extenso, diverso y planetario suelo virtual nos encontramos...

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moradores de un mismo país y una misma ciudad

miércoles 23 de noviembre de 2011

Besos con Arte ( II ) : Chagall





El gran vuelco producido en las Artes Plásticas y Visuales durante las primeras décadas del siglo pasado encuentra en la Obra de Marc Chagall su universo completo; quiero decir que en el modo de sentir, de pensar y  de ejecutar su creación pictórica, cristaliza y se amalgama la esencia de dicha transformación cuyos elementos medulares continúan sosteniendo la concepción y la estética de la Pintura actual. 


La libertad de este Beso, el elevarse sutil de los cuerpos, la delectación amorosa cuyo ascenso toca poética y mágicamente a toda la habitación, trastoca el espacio físico y aquel cuarto que debiese sostener con toda lógica a los amantes se volatiliza en el sentimiento de la pareja que se alza. La figura del hombre en un contorsionado arabesco busca la boca de la mujer mientras el vehemente rojo se enciende aún más en el contraste con los negros de las figuras y el piso. La fruta con su pálida rojez, las flores y la señal de la cama auguran cándidamente la consecuencia dulce de este besarse izados por la fuerza del Amor.


En este óleo llamado "El Cumpleaños" -un romántico vuelo hacia el Beso o el vuelo que el deseo enamorado desata-  podemos apreciar como confluyen libertariamente elementos del Cubismo que quiebran con la composición, la perspectiva y los puntos de encuadre y de visión tradicionales; de igual modo podemos visualizar la "bandera fauvista" en la preeminencia del color que, inequívocamente, ha dejado de ser un mero relleno de la forma y cuyas aspiraciones  han trascendido el plano de la realidad visible para ir en busca de la manifestación emocional;  así mismo se hace presente en Chagall la huella del Expresionismo tanto en dicho anhelo por plasmar sentimientos, intuiciones y sensaciones como en la exaltación de los recursos plásticos que permitan conquistar ese objetivo. Lo Naif o "Ingenuo", la vertiente surrealista y simbólica también entroncan con su iconografía e innegable es la presencia de Toulousse-Lautrec y de Modigliani en cuanto a la intervención gráfica que permea a la Pintura reflejada en la estilización de las figuras, en la supremacía del detalle, en la síntesis de las formas, en la presencia indesmentible del dibujo.


Beso Azul, Beso del cielo, besarse oceánico en azulados y violetas, azuloso afecto y efecto en Azul. Pareciera esta Obra de Chagal una nota sostenida en la música universal. Una sola nota que genera la partitura completa. Es asombroso como se funda un mundo tan sólo con lo esencial: dos figuras, un fondo y la transmisión de un mensaje que va directo a la emoción. Es, poesía visual.


Su oficio de Grabador se refleja en este otro Beso. Las líneas y contornos fuertemente delimitados como si de incisiones y surcos se tratasen. La impronta del negro como gruesas manchas de tinta. Tan gráfico como un afiche y con una factura burda que nos habla de la conquista de otra belleza, emancipada del Naturalismo y del Realismo: espejo de la independencia que la Pintura conquista a partir del Siglo XX.


Chagall consigue mediante una producción prolífera, escapar de cualquier encasillamiento que lo determine en alguna tendencia determinada. Es un Maestro y como tal, tiene de muchos y no tiene de nadie. Este don es únicamente alcanzable cuando la liberación y el alzar de las propias alas no desconoce los vuelos de los demás que al propio vuelo, siempre elevan.



Nace el 7 de julio de 1887 en la ciudad rusa de Vitebsk -actualmente en Bielorrusia y muere el 28 de marzo de 1985 en Saint Paul de Vence, en el sur de Francia.

lunes 14 de noviembre de 2011

Besos con Arte ( I )


Sepia y carbón sobre papel
Théodore Gericault
(Ruan, 1791 - París, 1824)
La historia de la Pintura clasifica a Théodore Gericault dentro del Romanticismo: estilo que llegó a su apogeo a mediados del Siglo XIX y que se autoconcibió como respuesta ideológica y plástica al Neoclasicismo asociado al Imperio Napoleónico. En palabras de Baudelaire, el Arte Romántico no se define "ni en la elección de los temas ni en su verdad exacta, sino en el modo de sentir".


Efectivamente, si observamos a esta pareja desnuda, solazada en sus búsquedas eróticas, imbuida en un claro obscuro de altos contrastes generador de un acertado correlato entre ambos planos, es decir, entre el tema y su traducción pictórica; si percibimos que las zonas obscuras y las zonas iluminadas se comportan como los protagonistas de la escena, sensuales y lúbricos, buscándose las bocas, hurgando en sus propias luces y en sus sombras, vemos entonces emerger una estética tan erótica como la imagen que representa; un beso desnudo y difuminado sobre las sábanas, sin decorados, en un espacio sin límites precisos, un esbozo, un bosquejo que adquiere formidables y potentes características pictóricas, ello, prescindiendo del color, abdicando del dibujo exacto y riguroso, carente de la ansiedad por la perfección "científica" de lo Neoclásico; prefiriendo -en cambio- un trazo trémulo que hace vibrar a las pieles y a las carnes y que humaniza a los cuerpos sin idealización alguna. 


Estos amantes románticos de Gericault, se conectan con los dionisíacos volúmenes de Miguel Angel, con la barroca emocionalidad de Rembrandt y con la terrena carnalidad de Rubens en contraposición al  canon neoclásico de lo aséptico y sin mácula. La respuesta romántica ante la racionalidad del Neoclasicismo, es, precisamente, el énfasis en la emoción y en los sentidos. 

Oleo sobre cartón
perteneciente a la Serie Lésbica de los prostíbulos parisinos
Henry de Toulouse- Lautrec
(Albi, 1864 - Malromé, 1901)
A pesar de ser categorizado como Neo- Impresionista, Toulousse-Lautrec es, ciertamente, inclasificable. Si bien su Obra bebe de todas las vertientes de su época: las enseñanzas impresionistas, el puntillismo, las indagaciones de Van Gogh y Gaugin, el influjo del arte fotográfico y la estampa japonesa; todo ello converge en un código estético muy personal que, a la vez, lo hermana a su tiempo, le permite trascender dichos legados y lo sitúa en la vanguardia del Art Nouveau o Modernismo, Tendencia que desarrollará al máximo muchos aspectos presentes en sus creaciones plásticas, tales como la supremacía lineal y estilizada, la forma zonal de aplicación del color y el auge del cartel publicitario. 

En este Beso podemos apreciar su dibujo rápido y espontáneo que -intuitivamente- con poco capta y plasma la imagen, encuadrada ésta como si estuviese tras el lente de una cámara quebrando, de este modo, los enfoques académicos de la Composición pictórica. Las figuras en inusual escorzo obligan a completar mentalmente la totalidad del abrazo, el espacio cruzado por dinámicas diagonales parecen ir al  ritmo de este íntimo encuentro, el agudo contraste entre blancos, marrones y rojos, sumado a la presencia sutil de una gama azulada que equilibra la pregnancia de los tonos cálidos, provocan un estallido cromático sin tener que recurrir a una gran diversidad de colores. Y el fondo, construido con desparpajo mediante pinceladas y manchas desparramadas, en contrapunto con el dominio visual del dibujo en el resto de la escena. 

Las líneas y el trabajo con zonas de color claramente delimitadas, nos remiten a la concepción gráfica que distingue a su Pintura. Si el Beso de Gericault adquiere ribetes teatrales y provoca la percepción de lo insondablemente erótico, el Beso de Toulouse-Lautrec remite, sin grandilocuencia,  al hondo afecto y a la ternura.

viernes 4 de noviembre de 2011

Volver ( con todos mis besos)


¿Qué decir tras tanto tiempo de ausencia?... mas bien...  ¡¿que no decir?!... cuanto por contar, cuantas nuevas experiencias y sorprendentes aprendizajes, cuantos sentimientos, cuantos problemas e incertidumbres, ¿cuanta vida ha transcurrido, cuanta muerte, para mi y para ustedes?.  ¿Estarán allí todavía, que habrá pasado con vuestras propias respiraciones y latires? ¿cuanto acopio en ustedes de experiencias y aprendizajes y sentimientos, cuantos problemas e incertidumbres;  cuantos buenos textos, cuantas ideas y reflexiones, cuantos anhelos y  emociones me habré perdido?.  





" Vuelvo, vida vuelvo, a vivir en mi país "


Tras dos años de virtualidad absoluta, retorné a la realidad. Fue un corte drástico. No sólo abandoné a La Cala si no que suspendí internet. Y comprobé, entre "otras cosas" que esos dos años no fueron en vano y que significaron para mi mucho crecimiento. Un crecer imposible sin vuestra presencia. Pues, ya sabemos... un blog no es nada sin los comentarios; es decir, somos en y con los demás.  Siempre lo he valorado, mas, en este período extramuros de la blogósfera, esa conciencia y esa valoración se ha incrementado. Por eso, ese volver a Chile entonado por Illapú tras el  exilio, hoy, para mi, re-significa volver a mi blog y volver a ustedes aunque no sea con el tiempo de antes y ya no pueda entregarle a esta patria bloguera todo lo que pude y quisiera dedicarle.


Así como me exilié de La Cala, también tras muchos meses de mi ruptura "matrimonial" y mucho más aún de no tocar otra piel, otra mente y otra alma; me metí a la cama con otra mujer y lo disfruté y pasé excelentes momentos entre las sábanas y fuera de ellas. Volví a ver personas en "vivo y en directo", de "carne y hueso" ( entre comillas porque ustedes para mi también lo son), personas desconocidas que interrumpieron la ínfima intimidad de mis afectos. Renuncié conscientemente a lo que me había acostumbrado y volví ( un poco, no me da para mucho más, la verdad) a los bares, a los panoramas y a las reuniones sociales. Junto con ello, hice frente a las inclemencias que los hijos e hijas nos traen. Y lloré en solitario - como es el llanto, agua que se prodiga y se derrocha en la soledad libertaria y plena del uno mismo- lloré mirando por mi ventana - sin pena y sin desconsuelo, confiada y entregada- y alcé mis ojos en busca de mis amados muertos. Y estuvieron allí. Y respondieron. Y las soluciones llegaron. Y el camino siguió, sigue y seguirá siendo arduo. Y también maravilloso. 


Y, lo más importante, escribí, escribí y escribí. También leí y leí y leí. ( ya lo sabemos, inviable es la escritura sin la lectura correspondiente). Muchas horas diarias. Muchas. Casi toda la existencia de cada día. Y me concentré y fluyó y empecé el texto y lo terminé. 45 páginas que me dejan bastante conforme y que significaron una vivencia escritural y existencial que es el mejor de todos los premios. Recordarán quizás que en mi último post les decía adiós para abocarme a un escrito con el cual optar a una beca literaria. Bueno,  la misma mujer que me hizo disfrutar entre las sábanas, me hizo saber de un concurso de Ensayos... entonces, me dije, ¡escribiré dos! para la beca y para el concurso. Mas, a modo de borrador, inicié la escritura de este último y no paré hasta finalizar, el texto me agarró y no me soltó. Y lo más bello es que dicho escrito arranca de dos posts publicados en este blog. De algún modo fue como estar con ustedes a pesar de mi silencio virtual. ¿El texto para la beca?... allí está inconcluso, ya lo retomaré.


Bueno, ahora me solazaré en el ritual de ir a visitarlos. Vuelvo a regar mi flor y las flores maravillosas de vuestros jardines. Les quiero más que antes ( y antes ya les quería ¿eh?). 

PD: Mientras lo reseñado acontecía en mi, en Chile el Movimiento Estudiantil comenzaba y se prolongaba llenando noticieros y remeciendo a la nación más que el último terremoto. Sólo diré: "Divina Juventud" y agregaré una combativa y preciosa canción, un "clásico" de una época chilena, inmortal como todo "clásico". Aquí se los dejo...