apreciados visitantes (algunos fieles lectores)

Y en este extenso, diverso y planetario suelo virtual nos encontramos...

Y en este extenso, diverso y planetario suelo virtual nos encontramos...
moradores de un mismo país y una misma ciudad

miércoles 26 de mayo de 2010

Zapatos con alma. (Vincent Van Gogh)



Los objetos, esa realidad paralela a nosotros mismos, surgida desde nuestras variadas necesidades, retoños del afán creativo que sostiene  toda cultura -funcionales y/o decorativos- han tenido un espacio permanente en la historia de la pintura; siendo también protagonistas principales en innumerables obras de arte. La condición "faber" (fabricantes) de nuestro género, es uno de los propulsores de nuestro relato civilizatorio y existe, por tanto, desde ese origen, una estrecha cercanía entre la existencia humana y esas cosas que nos sirven y acompañan. Nuestro mundo más íntimo se señaliza en ellos, por su intermedio manifestamos nuestro ser de modo tal, que no sólo ocupan un espacio físico ni su fin se circunscribe a lo meramente utilitario u ornamental; también habitan nuestro territorio afectivo, simbólico e identitario. Y aquellas prendas con las que cubrimos nuestra desnudez, con las que nos abrigamos y protegemos; lo que calzamos resguardándonos de las asperezas del camino; constituyen un vínculo aún más próximo: objeto y cuerpo / cuerpo y objeto se significan mutuamente, se pertenecen, dejamos huella allí, son nuestra segunda piel y los desgastamos tal y como el tiempo lo hace con nosotros.
Los zapatos que Van Gogh pintó entre los años 1.886 y 1.888 nos develan esta estrecha unión de manera insoslayable. Tocados por el soplo vivo de los pies ausentes, guardan la carne, el alma y los huesos de sus dueños; sus pisadas, sus andares y recorridos. Las faenas realizadas, la fatiga. Fiel a su admiración y empatía por el trabajo campesino, minero  y obrero, Vincent convierte a estos viejos y deteriorados objetos en vivencias humanas encarnadas en lo inerte. Se hace imposible observarlos sin imaginar rostros, manos, espaldas y miradas; personas entregadas a un trabajo sacrificado y sudoroso. De allí surge el caudal emotivo que los anima y que transfigura su esencia inanimada, en vida. Unidos a su raigambre holandesa, barroca y realista, lejos del colorido altisonante y la pincelada vertiginosa que llegará a caracterizarlo, apreciamos aquí una tonalidad cálida y uniforme que obliga a concentrarse en el motivo; la quietud del descanso armoniza con esta atmósfera monócroma. En los zapatos sobre el paño, el artista se ha concentrado en la fijación de luces, sombras, pliegues y contrastes, es una pintura de estudio que enternece por la humildad de lo que plasma, no se trata de los modelos clásicos del bodegón ni de retratar vistosos enseres y desde esa modestia del tema surge una expresiva poesía: sentimental y dramática. Sí, porque la expresividad emotiva es un rasgo natural en Van Gogh, una impronta presente desde sus primeras etapas. Sus apuestas estilísticas irán variando, podrán distorsionarse las formas y el color ir adueñándose de las imágenes, hacerse más y más frenéticas las pinceladas... sin embargo, ese ver en el afuera las emociones del adentro, ya está presente en estos zapatos, y como tal, son tratados con una humanidad conmovedora. 
En este par, el color se hace presente en una dinámica restringida al servicio de la forma. El pintor juega con lo templado y lo frío, toda la composición se articula en base a estas conexiones entre marrones, anaranjados y azules que sustentan el plano, el fondo y la figura. Llama la atención ese sitio inexacto que huye de la figuración representativa en el cual Van Gogh ubica su tema, quizás un fragmento de realidad que parece desprenderse de la misma, aislando al objeto en un lugar único, como si de una pieza incólume se tratase. 
Desde ese mismo ritmo composicional: objeto, base, fondo / negro, blanco, negro; Vincent plasma estos zapatos sin más soporte que esa negrura y su antítesis. El color y su ausencia, el brillo y las medias tintas y la sombra renegrida, rotunda, casi ahuecando el blanco. Van Gogh obtiene muy bien el efecto de abultamiento y depresión en la materia: las señales de esos pies, sus maneras de pisar, las marcas de sus trayectos. Parece un paisaje surreal, como si los zapatos estuviesen sobre la luna en la noche profunda del universo.
El influjo parisino del Impresionismo se muestra en esta obra. Su paleta se ha aclarado, incluso apastelado; los colores se iluminan, la forma es más sinuosa y vibrante, la aplicación del color también es más suelta, más ágil; el fondo -que aquí es claramente piso como claramente desde arriba es la mirada-  se convierte en un espacio decorativo y en vez de contrastes se busca la unión de los elementos en una imagen integrada. Si bien el colorido ha sufrido una transformación, lo atmosférico sigue predominando pues se trata de tonalidades en una misma gama. 
Estas pinturas son herederas de la estética social que arranca de "Los Comedores de Patatas", muestra de la empatía que el artista siempre sintió por los desposeídos y marginados. El trayecto pictórico que Vincent realizó desde la estilística barroca y realista, pasando por las influencias impresionistas hasta llegar a la consolidación de un estilo completamente suyo: expresionista y emocional, espejo de si mismo; convierte a sus 900 obras en una magistral lección de incansable búsqueda. Los numerosos hallazgos de ese transitar fueron de suma relevancia para el acontecer posterior de la pintura. La plástica del siglo XX tiene en Van Gogh un referente inexorable.

Zapatos con alma, duermen el sueño de lo humano, ajenos a su propio avatar, lejos del esfuerzo diario, de la miseria y la explotación, se alzan como honorables caminantes del barro y de la piedra, de sembradíos y huertos, Vincent Van Gogh los dignifica y los salva de la herrumbre y del olvido.

lunes 24 de mayo de 2010

Anduve por las tierras de Lucila...


Vengo regresando con la mirada llena de aquel precioso y enigmático paisaje; un engarce de cumbres multiformes aprisionan al Valle de Elqui con su energía cósmica y milenaria; vuelvo con su piedra altiva y conmovedoramente imponente, con su tierra dura, cantera de tonalidades infinitas y su mágica luz que baña a las alturas de colores innombrables; con su cielo que, como inmaculado espejo nos regala estrellas, con su vegetación tocada de rojos y amarillos, naranjas y violetas en el vasto rocoso de sus verdes, marrones y ocres. Por aquí nació Lucila, por aquí creció y fue poeta antes de iniciar su gran periplo por Chile y el mundo. La Mistral no sería la Mistral sin la patria cordillerana que la hizo carne en esta tierra. Acá yacen sus huesos y su palabra viva, aquí, en las entrañas profundas de su madre natal... tal y como fue su deseo, tras la muerte, el Valle: tosco y recio, atemorizador y bello; eterno, poético, misterioso  y místico. Mientras afino mi próximo post... se los dejo en versos de Gabriela.



VALLE DE ELQUI


Tengo de llegar al Valle
que su flor guarda el almendro
y cría los higuerales
que azulan higos extremos,
para ambular a la tarde
con mis vivos y mis muertos.



Pende sobre el Valle, que arde,
una laguna de ensueño
que lo bautiza y refresca
de un eterno refrigerio
cuando el río de Elqui merma
blanqueando el ijar sediento.



Van a mirarme los cerros
como padrinos tremendos,
volviéndose en animales
con ijares soñolientos,
dando el vagido profundo
que les oigo hasta durmiendo,
porque doce me ahuecaron
cuna de piedra y de leño.



Quiero que, sentados todos
sobre la alfalfa o el trébol,
según el clan y el anillo
de los que se aman sin tiempo
y mudos se hablan sin más
que la sangre y los alientos.



Estemos así y duremos,
trocando mirada y gesto
en un repasar dichoso
el cordón de los recuerdos,
con edad y sin edad,
con nombre y sin nombre expreso,
casta de la cordillera,
apretado nudo ardiendo,
unas veces cantadora,
otras, quedada en silencio.



Pasan, del primero al último,
las alegrías, los duelos,
el mosto de los muchachos,
la lenta miel de los viejos;
pasan, en fuego, el fervor,
la congoja y el jadeo,
y más, y más: pasa el Valle
a curvas de viboreo,
de Peralillo a La Unión,
vario y uno y entero.



Hay una paz y un hervor,
hay calenturas y oreos
en este disco de carne
que aprietan los treinta cerros.
Y los ojos van y vienen
como quien hace el recuento,
y los que faltaban ya
acuden, con o sin cuerpo,
con repechos y jadeados,
con derrotas y denuedos.



A cada vez que los hallo,
más rendidos los encuentro.
Sólo les traigo la lengua
y los gestos que me dieron
y, abierto el pecho, les doy
la esperanza que no tengo.



Mi infancia aquí mana leche
de cada rama que quiebro
y de mi cara se acuerdan
salvia con el romero
y vuelven sus ojos dulces
como con entendimiento
y yo me duermo embriagada
en sus nudos y entreveros.



Quiero que me den no más
el guillave de sus cerros
y sobar, en mano y mano,
melón de olor, niño tierno,
trocando cuentos y veras
con sus pobres alimentos.



Y, si de pronto mi infancia
vuelve, salta y me da al pecho,
toda me doblo y me fundo
y, como gavilla suelta,
me recobro y me sujeto,
porque ¿cómo la revivo
con cabellos cenicientos?



Ahora ya me voy, hurtando
el rostro, por que no sepan
y me echen los cerros ojos
grises de resentimiento.



Me voy, montaña adelante,

por donde van mis arrieros,
aunque espinos y algarrobos
me atajan con llamamientos,
aguzando las espinas
o atravesándome el leño.

(Poema de Chile)


domingo 16 de mayo de 2010

"Una Idea, Mucho Arte": Creatividad a toda prueba.






En  un planeta hipercomunicado que a la vez y paradojalmente sufre de una hipertrofia en las relaciones humanas, aquí, donde cunde el aislamiento y la individualidad exacerbada, el  más loable resultado que pueda esperarse de la tecnología que la blogósfera nos ofrece, lo constituye la conformación de espacios comunitarios donde converger desde intereses, inquietudes, búsquedas y oficios comunes.  Una Idea, Mucho Arte  es un blog que, precisamente, convoca a la construcción colectiva y participativa de un reducto virtual donde la creatividad bulle y se expresa en toda su esencia: versátil, dinámica, emprendedora, libre. Creativo es el método mediante el cual se invita a pintar a los pintores/as, creativas las propuestas que acuden a dicho llamado, diverso, heterogéneo y múltiple el entramado visual que -de este modo- se va conformando... espejo de la esencia del Arte.
Cual si de una pintura por encargo se tratara, se plantea un pie forzado (hasta el momento se ha trabajado con fotografías y un texto) y a partir de allí, los artistas realizan sus proposiciones plásticas con total albedrío pero sin olvidar los límites de este juego: las imágenes o las palabras de base han de presenciarse de algún modo en la nueva obra que surge de ellas. Desde lo mayormente explícito e imitativo hasta lo menos manifiesto; interviniendo, sintetizando, fragmentando o tergiversando en demasía o minoritariamente; el punto es que han de contenerse siendo así mismo, distintas. El "como" se logra dicho objetivo, abre el infinito espacio de la creación, distingue a cada participante y siembra identidad en cada una de las obras, tal y como puede constatarse  no tan sólo en la pluralidad iconográfica que surge desde un idéntico basamento, si no también en lo disímil que pueden llegar a ser estas recreaciones. Es, trabajo de taller en suma, que, como tal, ofrece numerosos beneficios a los artífices: la práctica sistemática del oficio, el rigor necesario para abordar variedad de motivos y temáticas huyendo del encasillamiento "de lo que ya se sabe hacer" y de las fórmulas previamente encontradas, inventiva para solucionar plásticamente los distintos desafíos que cada modelo propuesto conlleva y así mismo permite profundizar en un estilo propio como también experimentar otros hallazgos estéticos, otros materiales, otras técnicas. Esta praxis además se ejerce en compañía y no en solitario, es decir teniendo la oportunidad de apreciar los resultados de los demás participantes generándose una retroalimentación invaluable. Un artista, en este contraste -mi obra/las otras obras- accede a un enriquecedor aprendizaje. 
Entonces, no estamos frente a una mera exposición de pinturas ni ante un museo que nos muestra sus colecciones; Una Idea... es una pinacoteca viva, en constante expansión, así como un soporte difusor del quehacer pictórico de artistas actuales en plena producción, oriundos de distintos países, internautas de nuestra blogósfera.
Este original lugar, también ha incorporado en su tarea a la Crítica de Arte, asunto éste de fundamental importancia considerando que, si escasos son los espacios donde pintores y pintoras puedan confluir, más exiguos si no inexistentes, los sitios donde coexistan pintura y crítica. Un contrasentido éste ya que ambas disciplinas florecen en esta labor mancomunada y el público recibe una orientación que -más allá de los contenidos específicos- tiende a establecer una actitud para la percepción y apreciación de las obras. Esta convivencia rompe con muchos y perjudiciales prejuicios en torno a la incompatibilidad e incluso rivalidad entre dichos ámbitos,  enaltece el rol educativo de la crítica en pro de los espectadores, quiebra la arraigada creencia en torno a que el trabajo de un crítico consiste en enjuiciar estableciendo de ese modo "lo bueno" y "lo malo", aclara que no se trata de fallar a favor o en contra si no de un acto tan creativo, reflexivo e interpretativo como las propias obras que le ocupan; pues el crítico es ante todo un escritor que se relaciona con el arte poética y ensayísticamente.  La crítica lucha contra esa ausencia de respuesta a la que generalmente suelen enfrentarse los creadores, niega dicho silencio afirmando una posible contestación. En este ejercicio el artista puede o no reconocerse, tomar para si lo que adquiera sentido y desechar lo que estime inútil.
Como participante de Una Idea, Mucho Arte, me permito señalar dos deficiencias que considero habrían de superarse para que este magnífico blog cumpla a cabalidad con su cometido:
- Mayor participación de los artistas que se han ido integrando a este blog colectivo, entendiendo que dicha pertenencia no termina con la entrega de su obra, si no que también requiere de diálogo, debate, conversación, intercambio de ideas, sugerencias y opiniones; es decir que cada pintura que se presente sea un trampolín para ello. De esta manera dinamizamos aún más, aprendemos aún más, creamos aún más.
- Mayor participación del público, lo que presupone quizás una difusión más amplia y/o más certera del sitio, pero, sobre todo implica propiciar el surgimiento de un espectador proactivo y opinante que comprenda que el bello círculo de la creación artística se completa en y con él; que la creatividad no es un talento privativo de los artistas ni está circunscrita a ningún tipo de élite; se trata de una innata cualidad humana que ha de expresarse en la vida cotidiana continuamente, toda vez que nos adaptamos a una situación, resolvemos un conflicto o emprendemos una nueva iniciativa. Podemos vivir o no creativamente, pero dicha capacidad nos es constitutiva y habita en esa zona intangible que nos hace ser más que materia, más que cuerpo. Ser público no significa ser un mero receptáculo, un ente pasivo que observa. Para apreciar el arte, las personas han de recurrir a su propia creatividad ya que apreciar el arte es también un acto creativo.
Les invito -desde esta perspectiva- a visitar Una Idea, Mucho Arte,  sugiero recorrerlo para comprender su mecánica y funcionamiento; estoy segura disfrutarán de sus obras y espero quieran contribuir en la difusión de este novedoso proyecto. Todos los pintores y pintoras que se motiven con este emprendimiento creativo, son y serán siempre bienvenidos.

Les convido también a leer las críticas realizadas en torno a las obras de Santi Aguin, Lucía García, David Rubio y Esther Morales haciendo click en el siguiente enlace. En el blog podrán observar las fotografías que propulsaron la creación de estas pinturas y, en el caso de la última convocatoria, podrán leer el texto que sirvió de motor para la misma.

VIVA EL ARTE Y LA CREATIVIDAD 

domingo 9 de mayo de 2010

Tres Evas unidas por la Creación...

Les invito a conocer esta trilogía que se ha construido colectivamente a través de la blogósfera: Literatura, Pintura y Crítica; tres mujeres: Tihada, Silvina y la que escribe; Tihada: UN CUENTOSilvina: UNA PINTURA, Eva: UNA REFLEXION CRITICA

Uno de los efectos más loables y enriquecedores que nuestros recorridos bloggeros pueden generar, son las iniciativas que unen a las personas y, con ellas como en este caso, a distintas manifestaciones del Arte... en estos enlaces colectivos y participativos germinan la retroalimentación necesaria y a veces tan escasa para artistas y escritores, el respeto y la admiración por el trabajo de los demás, la fraternidad, la armonía y la felicidad que produce considerar a otros y ser considerado.

Para conocer más sobre las Pinturas de Silvina pueden visitar su blog y para los que no lo hayan hecho es posible leer el análisis que en La Cala se realizó en torno a su obra: Las niñas de Silvina Duprat, nuestras niñas

domingo 2 de mayo de 2010

TRANSFORMACIONES ( parte 2 )

Antes que mi hija fuese madre, era yo bastante intolerante frente a sus devaneos emocionales. Quizás porque su necesidad de apego y de ser escuchada, si no mayor, era más visible y exigente o se expresaba de  manera más palpable que iguales necesidades en mis hijos; a  lo mejor porque inconscientemente yo, como mujer exageradamente atada a iguales delirios, no quería bajo ningún punto de vista que mi retoña heredara ese extremado gen o porque atávicamente -sin saberlo- sabía que aquello le traería estéril sufrimiento, secuelas innecesarias, en fin, miedo a verme en ella reflejada. El caso es que cuando supe que iba a ser abuela y más aún después del nacimiento de mi nieta, por una parte, tomé conciencia de aquello y por otra, sentí una proximidad y una empatía hacia mi hija que nunca antes había experimentado de ese modo, tan uterino y como tal, tan esencial, tan único, tan intenso y pasional. Y como todo es cambio y el flujo de la vida está en perpetuo movimiento, a poco andar, ella que -tras mi rehabilitación- había retornado a mi, con el alma de Amparo en su vientre, se fue de nuevo, se fue lejos, nos separaron 500 kilómetros de distancia y aquella lejanía permaneció durante dos años. Optó por su relación de pareja, optó por facilitar la paternidad de un padre que a pesar de su juventud deseaba serlo y yo estuve de acuerdo con ello. En aquellos múltiples días de separación a esta madre le ocurrieron muchas "cosas": que ya, que ya tiene que hacerse adulta quiera o no y enfrentar el brusco viraje que se ha producido en su destino, que ya, que no hay más que aceptar que el camino que se presumía o se veía venir para su existencia no sería posible, que sería otro - ni peor ni mejor pero muy diferente-, que la responsabilidad que a mi me cabía en todo esto era un hecho imborrable pues si yo no me hubiese enfermado al punto límite en que lo hice, que - así mismo- la culpa es inútil y paralizante y, finalmente... la absoluta certeza que debía yo brindar el impulso que estuviera a mi alcance para que este nuevo sino emprendiera su rumbo y poseyera las alas necesarias. A veces, sin que mediase pensamiento alguno, sentía en mi pecho un vacío muy grande, un espacio deshabitado que iba llenándose con su imagen y su recuerdo. Lejos, lo se, a veces a ella le sucedía lo mismo. Y ambas, llorábamos.
Desde la distancia, paulatinamente, mi hija fue mostrándome su vigor, su solidez, su resistencia y era yo capaz de sostener y contener sus momentos de confusión, de  fragilidad y de tristeza. 
Visible fue como lo acontecido provocó transformaciones positivas. Ella se hizo más fuerte, yo, más receptiva. Ella más autónoma, yo más generosa y compasiva, más dispuesta a aceptar su debilidad... yo, más en ella. Y como todo es cambio y el flujo de la vida está en perpetuo movimiento, por diversas razones (afectivas y laborales principalmente) fue imperioso su regreso y el de su familia. Para que ello fuese posible no existía otro modo mas que recibirles por un tiempo en mi casa. Entonces, aquel mayor equilibrio que en la lejanía se había producido entre esta madre y su hija, encontró su contraparte en los desequilibrios que su vuelta produjo en mi entorno íntimo más cercano, especialmente en mi pareja. Un vínculo éste sostenido por una década que ya acarreaba su propio desgaste y que terminó por descompensarse completamente. Hoy se y comprendo que una crisis personal suya, en aquel momento no reconocida, precipitó dicho desenlace. 
Así fue como la alegría de tener cerca a mi hija nuevamente, la satisfacción de poder ayudarle a formar su propio hogar para emprender definitivamente una vida independiente, la oportunidad de conocer en mayor profundidad al papá de mi nieta y generar con Amparo una relación más honda...   hubo de pervivir bajo la amarga sombra del fin de un amor, un amor muy grande que sufría ahora una muerte dolorosa. Y pervivió; develándose entonces la GRAN TRANSFORMACION; esa que me parece aglutina la suma de cambios y evoluciones que mi Ser venía experimentando desde hacía rato. Precisamente, subsistió en medio del cataclismo de aquel final, la férrea convicción de estar haciendo lo correcto, indemne -a pesar del dolor-la otra felicidad por encima de todos sus costos; presente la fortaleza en vez de la antigua depresión, el logro de un objetivo por sobre los escollos e impedimentos, la aceptación, la mente en el presente, la disolución de la angustia y la capacidad de postergar mis sentimientos y preocupaciones personales, en pro de dar lo que sentía era un imperativo espiritual impostergable. 
Y como todo es cambio y el flujo de la vida está en perpetuo movimiento: lo que parecía naufragar de manera inexorable sin encontrar salida en una enceguecedora tempestad, tras muchas zozobras, enormes oleajes e inmersiones letales, viró el timón hacia nuevos océanos... ya que "...las muertes cíclicas de una relación de pareja nos muestran que una vida compartida con todos sus incrementos y todas sus disminuciones, con todos sus principios y todos sus  finales, son las que crean un fiel amor sin parangón. Dentro de una relación amorosa hay muchos finales. Pero, en algún lugar de los delicados estratos del ser que se crean cuando dos personas se aman, hay un corazón y un aliento. Cuando se vacía un lado del corazón, se llena el otro. Cuando se agota un aliento, empieza otro". 
No sólo todo es cambio y el flujo de la vida está en perpetuo movimiento si no que estas variaciones y oscilaciones inentendibles y aterradoras, siempre poseen un sentido y una  misión incalculables. Que estamos unidos en lo absoluto no es un decir, podemos comprobarlo cuando -por ejemplo- vivimos acontecimientos como los narrados en estos dos últimos posts y al final del día vemos que en esta cadena de sucesos, cada persona involucrada - un eslabón - fue un impulso transformador para los demás. Los malos ratos se olvidan, lo que haya que perdonar se perdona, las heridas cicatrizan... lo que queda es un tremendo aprendizaje.
- A mis queridos lectores y lectoras un sentido agradecimiento por haber consentido este arranque de Diario Intimo que se infiltró súbitamente en La Cala.
- La cita utilizada corresponde a Clarissa Pinkola Estés -psicoanalista yungiana y gran contadora de cuentos.
- Las imágenes utilizadas corresponden a pinturas cinéticas de Víctor Vasarely.